Por Daniela Morano
5 noviembre, 2018

Grace fue utilizada para peleas callejeras por sus antiguos dueños, quienes la dejaron abandonada atada a un árbol. Junto a su nueva familia entendió que el amor traspasa cualquier barrera.

Hay amistades que traspasan las barreras del tiempo, el espacio, la raza, e incluso la especie. Si perros y gatos pueden convertirse en los mejores amigos, no habría por qué pensar que un perro y un conejo no podrían también ser muy buenos compinches. Incluso casi como hermanos de distintas madres.

Cuando Mindy Hayes de Erie, Pennsylvania, adoptó a su coneja Sophie el año pasado sabía que debía ser cuidado al presentársela a sus otras mascotas. Los celos y el miedo a lo desconocido pueden jugar en contra en estos casos, y a veces los animales reaccionan de manera instintiva, rechazando al nuevo llegado.

Mindy Hayes

Su perra de raza pit bull, Grace, tiene 2 años y era quien más le preocupaba sobre cómo se tomaría la llegada de Sophie. Se llevó una verdadera sorpresa cuando vio que “fue una conexión instantánea. Se olfatearon, y de ahí floreció todo”, le dijo Hayes a The Dodo.

Las dos nuevas hermanas se hicieron inseparables desde entonces. Hacia donde sea que Sophie saltara, Grace corría detrás de ella. Era tan bien lo que se llevaban, que hasta comenzaron a limpiarse mutuamente y dormir juntas en el sofá de la casa.

Mindy Hayes
Mindy Hayes

“No puedo separarlas. Grace sigue a Sophie a todos lados, acostándose junto a ella en el sofá y lamiendo su cabeza. ¡Grace limpia a Sophie hasta que queda empapada si la deja!”.

Así como los perros, los conejos también son muy sociables, lo que quiere decir que entablan un lazo muy especial tanto con humanos como con otros seres vivos. En este caso, con una pit bull. Y el que se deje ser limpiada por otro es definitivamente una señal de confianza y afecto de su parte.

Mindy Hayes

“Grace tuvo una infancia difícil. Antes de ser rescatada la utilizaban para peleas callejeras y luego la encontraron atada a un árbol, sola. Saber que la trataron así y aún así ama a todos a su alrededor, sobre todo a un conejo, es una demostración de lo que genuinos que son los perros. No son malos. Quiere ser amiga de todos a quienes conoce”, contó Hayes.

Mindy Hayes

“Sophie ama sentarse en el sofá sobre nosotros, y nos lame las manos mientras la acariciamos. Es muy sociable y feliz”, o sea, la pareja perfecta para un perro tan feliz como Grace.

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