Por Daniela Morano
22 mayo, 2019

Lo que más quiere Nitro en su vida es vivir en una casa y no en el refugio, donde llora cada noche en su jaula esperando una familia.

Nitro, un pit bull, llegó al refugio animal Brookhaven en Nueva York en agosto del 2016. Un buen samaritano lo encontró en la calle y lo dejó ahí para que lo entregaran en adopción si es que era posible. Lo voluntarios y trabajadores del refugio de inmediato se enamoraron de él y asumieron que no estaría mucho tiempo ahí.

Sin embargo, han pasado 981 días y Nitro sigue esperando una familia.

Durante los últimos años, la vida en el refugio no ha sido fácil para Nitro, quien ya tiene 5 años. No comprende qué hace ahí ni porqué está aún en ese lugar. No le gusta estar en su jaula y siempre está esperando que alguien le preste atención. 

Brittany Broderick
Brittany Broderick

Para suerte de él, la gente que trabaja en el refugio disfruta de su presencia y juegan con él cuando pueden. Aunque claro, no es lo mismo que vivir junto a una familia en una casa donde él es la estrella.

«Le cuesta la vida en el refugio. Llora en su jaula pero cuando sale siempre tiene una sonrisa y disfruta de estar junto a los voluntarios», dijo Brittany Broderick, voluntaria, a The Dodo.

Brittany Broderick

Su enorme sonrisa y disposición a posar para las fotos lo ha convertido en uno de los favoritos del refugio, aunque todos esperan ansiosos que llegue alguien a adoptarlo. Su sonrisa es única y haría feliz a quien sea que lo adopte.

Le gusta correr en el exterior, jugar a la pelota pero no los niños, así que preferiblemente debería irse con una familia pequeña. «Sólo quiere que le den amor y vivir en una casa donde siente que pertenece».

Brittany Broderick

Nitro tiene su propia página en Facebook donde pueden leer más sobre él y quizás llenar un formulario de adopción.

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