Por Daniela Morano
15 mayo, 2019

Desde que tenía 2 semanas de edad y fue rescatado de un criadero que Draco no deja por nada del mundo su amado cojín.

Los perros, como los bebés, tienen su juguete o frazada favorita que llevan a todos lados sin importar el contexto. Es como un lugar seguro, que pueden llevar a donde sea. Draco es un pit bull que no ha tenido mucha suerte en la vida pero sí siempre ha estado acompañado por su almohada en forma de corazón, que le ha entregado seguridad y lo ha consolado en sus peores momentos.

Donde sea que vaya, el cojín va con él. “Si alguien lo toca corre a toda velocidad a quitárselas”, dijo Allie O’Cain, la mamá de Draco, a The Dodo. “Lo muerde hasta quedarse dormido todas las noches”.

Lamentablemente, hace poco, su preciada compañero estaba en tan mal estado que su destino era terminar en la basura. Pero el no lo permitiría.

Allie O’Cain

Draco ha cuidado muy bien de su cojín desde que O’Cain lo rescató de un criadero cuando tenía tan sólo 2 semanas de vida. “Muerde todo como loco y en casa sólo le tenemos juguetes de goma porque todo lo que tiene relleno lo destruye. Pero con ese cojín es muy gentil”.

Allie O’Cain
Allie O’Cain

El problema comenzó cuando su amiga Willow, una labrador retriever, quiso compartir el cojín y Draco no lo permitiría por nada del mundo. Corrió a quitárselo pero en el proceso, se rompió. El relleno saltó a todos lados.

Para suerte de él, su abuela está preparada para todo.

Allie O’Cain
Allie O’Cain

“Creemos que estaba tan usado que se habría roto con cualquier cosa. Mi mamá se alteró y la tomó gritando ‘¡lo arreglaré Draco!'”.

De inmediato encendió su máquina de coser mientras Draco miraba atento sus movimientos. “Estuvo parado en dos patas todo ese rato, se quejaba e intentaba alcanzarlo con su boca. Era como si su esposa estuviese siendo operada”.

Allie O’Cain

Una vez que el cojín se mejoró, Draco volvió a morderlo y abrazarlo como siempre.

 

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