Por Daniela Morano
9 agosto, 2019

«Cuando lo conoció ella tenía 4 años y él 10 semanas de vida. Estaba enamorada de él con su cara tan tierna […] Ambos se llevaron bien de inmediato», dijo su mamá.

Los perros de raza pit bull tienen mala fama pues el público general los considera agresivos, sin embargo aunque tengan predisposición a ser un poco más violentos que otros perros, su actitud se reduce a su crianza. Si son bien educados y entrenados, son igual de dulces que un labrador u otro perro que consideren muy cariñoso.

Scarlett tenía sólo 4 años cuando su familia adoptó a Lebowski, un pit bull de 44 kilos. Que sí, parece un tanto aterrador frente a una niña, pero no en el caso de Scarlett.

La familia Geiger adoptó a Lebowski del refugio Priceless Pet Rescue cuatro años atrás y cuando Scarlett lo conoció fue amor a primera vista.

Instagram scarleysworld

«Cuando lo conoció ella tenía 4 años y él 10 semanas de vida. Estaba enamorada de él con su cara tan tierna y le encantaba todo sobre el cachorro. Ambos se llevaron bien de inmediato», dijo Jennifer Geiger, mamá de Scarlett, a The Dodo.

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Lebowski comenzó a perseguir a su nueva hermana a todos lados, incluso imitaba las cosas que hacía. Se disfrazaba para sus fiestas de té y veía tele mientras ella hacía su tarea.

Pero la actividad favorita de ambos es dormir… y más aún si lo hacen uno al lado del otro. «Lebowski se acurruca a su lado desde que llegó a la casa. Más de alguna vez se quedan dormidos viendo televisión en el sofá».

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Cuando Lebowski ya tenía 8 meses, comenzó a desaparecer de su cama en las noches. «Entré en pánico porque muchas veces no lo encontraba».

Sin embargo no tuvo que buscar mucho. Lebowski se escondía bajo la cama de Scarlett «como un monstruo», aunque era parte de su plan para eventualmente subir a su cama y dormir junto a ella.

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