Por Lucas Rodríguez
1 abril, 2021

Buda fue rescatado de las calles de Los Angeles, Estados Unidos, convirtiéndose en la mascota más tierna y fiel de su nuevo hogar.

La vida de los perros callejeros es una que puede llegar a tornarse muy triste, muy rápidamente. Si un cachorro encuentra un buen sector, y se hace amigo de un par de personas que sirvan como sus cuidadores de facto, puede llevar una buena vida. Pero si se encuentra en un mal sector, donde la pobreza y la falta de oportunidades torturen a sus habitantes, claramente no habrá tiempo ni espacio para cuidar de un cachorro. 

Youtube: Hope For Paws – Official Rescue Channel

Así fue con la historia de Buda, un perrito pitbull mestizo, que vivía en las calles de el barrio Centro Sur, de Los Angeles, California, Estados Unidos.

Youtube: Hope For Paws – Official Rescue Channel

La historia de Buda fue reportada a la fundación Hope for Paws por personas que pasaban por el sector. El perrito no solo pasaba sus días, tardes y noches vagando por las calles, en busca de agua y comida con la que sanar la terrible hambre o sed que sufría, sino que también sufría toda clase de abusos y actos de violencia en su contra. 

Youtube: Hope For Paws – Official Rescue Channel

De acuerdo a quienes veían a Buda con frecuencia, el pobre perrito también era víctima de los crueles juegos de los niños del sector. El perrito sufría de un hombro dislocado, así como varias heridas superficiales en su cuerpo, que eran indicadores de solo una cosa: Buda era apiedrado con frecuencia. 

Youtube: Hope For Paws – Official Rescue Channel

Al ser rescatado por la fundación, ocurrió algo muy bello: Buda no perdió un solo momento para pedir algo de afecto.

Youtube: Hope For Paws – Official Rescue Channel

Ya en el automóvil de los rescatistas, Buda se reclinó en los brazos de uno de ellos. No quería ir, sino que quedarse el resto de su vida junto a ese cuerpo tibio, que le estaba dando todo el afecto que su ambiente le había negado. 

Youtube: Hope For Paws – Official Rescue Channel

Buda fue llevado a los refugios de la institución, donde recibió tratamientos médicos, así como un paciente cuidado para enseñarle a volver a confiar en los demás.

Poco tiempo después fue adoptado por una familia, quienes prometieron cuidar de él y volverlo uno más de entre los suyos. Enviaron un par de fotografías a las personas de Hope for Paws, enseñándoles cómo pasa sus tardes Buda. Ahora nunca le falta la comida, tiene agua 24/7 a su disposición. Pero lo más importante de todo, ahora juega con unos chicos que nunca pensarían siquiera en hacerle daño. 

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