Por Luis Aranguren
8 abril, 2021

Tenía 12 años de edad y no quería que nadie se le acercara, una enfermedad en la oreja y el sentimiento de abandono fueron la causa.

Seguramente has conocido en algún momento a un anciano cascarrabias, y es que a esas edad los seres vivos pueden sentir muchas cosas y no saben cómo lidiar con eso. Lo mismo ocurre con las mascotas, quienes al no ser comprendidas pueden volverse algo agresivas o molestas.

Pero no por eso debemos abandonarlos, al contrario, si han sido amables y amorosos la mayor parte de su vida, es cuando más lo necesitan que debemos retribuirles.

Instagram / Adrián Navarro

Pues un perro de 12 años de edad casi no tenía esa suerte, Urko es un pitbull que tenía serios problemas de comportamiento y socialización. A muchos les daba miedo acercarse, hasta que por suerte un adiestrador de perros quiso hacerse cargo de su caso.

Donde muchos veían un riesgo, él veía la oportunidad de ayudar a un can que lo necesitaba pues el mal carácter suele ser una consecuencia de algo.

Instagram / Adrián Navarro

El nombre de este héroe es Adrián Navarro, quien de inmediato notó que los problemas de Urko eran causados al momento de manipularlo o meterlo dentro de alguna habitación. No era un perro bravo, era un perro que mordía porque sentía temor, aunado a lo anterior tenía una infección en la oreja que le dolía al momento de ser tratada.

 “Tenía un problema en las orejas y cuando se le intentaba dar la medicación se tiraba a morder porque le tenía miedo. Estaba en la casa de acogida gruñendo cada dos por tres y por eso llegó a mi casa”.

–Adrián Navarro contó a COPE Málaga

El trabajo fue largo, pero no imposible, lo primero que hizo fue trabajar en ejercicios de autocontrol que limitaban sus actividades. De ese modo no solo aprendía a ser ordenado y obediente, sino que entraba en contacto humano con mayor facilidad.

Instagram / Adrián Navarro

Lamentablemente esa es la consecuencia de una vida sin cariño, pero que afortunadamente en un momento determinado pudo cambiar. Tras mucho trabajo, Adrián decidió adoptarlo, lograron conectar de un gran modo y es un ejemplo de lo que el amor puede lograr.

Mientras muchos veían en él una dificultad, este adiestrador de perros pudo encontrar un ser amoroso y lleno de bondades que hasta ese momentos no habían podido ser descubiertas.

Instagram / Adrián Navarro

Solo hubo que hurgar un poco en su corazón, darle algo de tiempo y compañía para que entendiera que los humanos no eran sus enemigos sino todo lo contrario.

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