Por Diego Aspillaga
31 julio, 2020

Wesley y Wyatt no tenían nada antes de llegar a la casa de María. Ahora tienen un hogar, una dueña que los adora y un hermano inseparable de otra especie. Demuestran que perros y gatos pueden ser mejores amigos.

Dicen que perros y gatos son enemigos naturales.

Desde los días de Tom y Jerry hasta las últimas películas para niños de Hollywood, es de conocimiento popular que perros y gatos no se soportan y se atacan cada vez que pueden.

Esto, sin embargo, no es siempre verdad, y el caso de Wyatt y Wesley así lo demuestra.

@wesleythechickennugget

Wesley, un pitbull que había vivido la mayor parte de su vida en un refugio de animales sin una familia por su intimidante aspecto, llegó a la casa de su dueña María y demostró rápidamente que era una mascota ejemplar.

Cariñoso, obediente y muy amistoso, este perrito derribó todos los mitos que rodean a su raza y su dueña no podía estar más contenta de haberlo encontrado e incluirlo en su familia.

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Y si bien María confiaba en la bondad de su perrito, esta fue puesta a prueba cuando llegó Wyatt, un gatito que también fue rescatado de la calle.

Consiente de los rumores sobre la enemistad entre perros y gatos, la mujer dudó en presentarlos e incluso en tenerlos en la misma casa. Pero sus mascotas le demostraron que la amistad y el amor traspasa cualquier barrera, aún las que se creen imposibles de superar.

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Apenas se conocieron, estos animales formaron un profundo vínculo y ahora es imposible mantenerlos separados.

Su amistad comenzó con el tiempo de juego. Aunque Wyatt puede ponerse un poco duro cuando mordisquea las orejas de Wesley, el perro grande es increíblemente paciente y adora a su pequeño amigo.

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«No solo juegan entre ellos, sino que también han desarrollado algunas características humanas que hacen reír», afirma María»

«La cara de Wesley, por ejemplo, es naturalmente expresiva. Es como un personaje de dibujos animados. Siempre se puede saber lo que está pensando», dijo a The Dodo.

En cuanto a Wyatt, también tiene algunos hábitos extraños pero adorables. «Cada vez que él y Wesley se abrazan, el ronroneo del gato es tan fuerte que podría despertar a los vecinos», dice su orgullosa dueña.

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«Creo que me sentí atraído por los dos, debido a sus características extrañas», dijo María. «Y creo que también es por eso que se llevan tan bien. Ambos son almas tan especiales».

Días después de conocerse, estos animales comenzaron a pasar todo el tiempo juntos. Comen juntos, duermen uno al lado del otro y juegan cada vez que pueden.

Esta hermosa e improbable relación fue documentada desde el principio en una cuenta de Instragram, donde más de 170 mil personas siguen sus aventuras, sus siesta y su genuina amistad.

Estos dos animales no tenían nada antes de llegar a casa de María. Ahora tienen un hogar, una dueña que los adora y un hermano de otra especie que no cambiarían por nada.

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