Debe alimentarla siempre un humano y sus dueños están dispuestos a hacerlo. El amor que le tienen es inmenso y ella lo tiene claro.

Todos los que decidimos tener mascotas, tenemos claro que el amor por ellos no tiene límites, y que estamos dispuestos a hacer de todo por su bienestar… así que, si llegan a enfermarse, de seguro buscaremos la forma de hacer su vida lo más feliz y fácil posible.

Eso mismo pensó esta familia cuando le descubrieron una terrible enfermedad a Tink, su weimaraner.

Resulta que la perrita de 2 años fue adoptada cuando era solo una cachorra y a los pocos días que había llegado a casa, en Grand Rapids, Michigan, comenzó a mostrar signos de que estaba seriamente enferma: vomitaba cada vez que comía.

Instagram @tinkervol

Sus dueños, asustados por el futuro de la perrita, la llevaron de inmediato al veterinario para que le hicieran todas las pruebas necesarias para obtener un diagnóstico. Así fue como se enteraron de que el animal tenía una afección llamada megaesófago, que hace que su esófago esté dilatado siempre y no se contraiga para mover los alimentos como debería.

En definitiva, la perrita no puede comer ni digerir los alimentos en forma adecuada, y cuando come, la comida intenta moverse hacia su estómago, pero no lo logra del todo y termina vomitando, lo que supone un gran riesgo, pues puede asfixiarse o contraer neumonía por pedazos que entren a sus pulmones.

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La única forma de evitar que eso suceda, es que se alimente en posición vertical, para así mantener la comida en movimiento hacia su estómago. Además, debe eructar como un bebé.

Y como su familia la quiere tanto, buscaron una silla especial -llamada Bailey- para alimentar a Tink, y cada comida se la da alguno de sus familiares, para así asegurarse de que esté comiendo en la posición adecuada.

“Después de que ella se sienta en su silla, esto es algo normal, durante unos cinco minutos la eructamos, por loco que parezca”, dijo Tom Sullivan, su dueño, a CBS. Y además agregó que luego le hacen un masaje en la garganta para así llegar al esófago y ayudarle a que la comida baje. 

Instagram @tinkervol

Si bien parece algo bastante tedioso, su familia está dispuesta a hacerlo con tal de salvarle la vida.

¡Y sí que es una perrita muy feliz!

Instagram @tinkervol

Sus dueños documentan su día a día en la cuenta de Instagram “tinkervol” y claramente se ve que está disfrutando pese a sus problemas de salud.

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