Por Antonio Rosselot
9 octubre, 2019

Más de 300 mil personas firmaron una petición para que Waylon Johncock sea castigado y sancionado por la Policía de Australia del Sur, pero a una semana del crimen aún no ha pasado nada. La paciencia de la comunidad se acaba.

Hace unos días cubrimos la indignante historia de Waylon Johncock, el policía australiano que, inexplicablemente, mató a pedradas a un wombat en el estado de Australia del Sur. El oficial, quien tiene un pasado como jugador de la liga de fútbol australiano local, se defendió diciendo que tenía derecho a hacerlo por ser descendiente de aborígenes, terminando de ganarse el repudio de todo el mundo.

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Pero ahora, la situación se tornó incluso más insólita, ya que después de una semana de críticas y con más de 300 mil personas pidiendo una sanción, Johncock nunca fue dado de baja y sigue cumpliendo sus labores de policía como si nada hubiese pasado.

Es verdad que algunos aborígenes locales argumentaron que Waylon estaba ejerciendo sus derechos tradicionales de caza sin hacer nada malo, pero los ancianos de algunas comunidades lo destruyeron, ya que su conducta era una burla para ellos.

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En tanto, las redes sociales de la Policía de Australia del Sur fueron bombardeadas con centenas de comentarios exigiendo un resumen de la investigación en contra del oficial. «El mundo completo está mirando y esperando que prevalezca la justicia. Nada que no sea despedir y demandar a este individuo será aceptado», dice uno de los comentarios, que resume el malestar de la comunidad respecto a este crimen.

Hace una semana, el comisionado Grant Stevens prometió que la investigación sería tratada de manera urgente y con la «mayor seriedad», además de prometer una actualización sobre el estado de la pesquisa.

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«Creo que las acciones que se ven en el video son totalmente aborrecibles e inaceptables. Soy consciente de la rabia de la comunidad respecto a este asunto (…) quiero reafirmarle a todos que las acciones del video no se alinean con los valores ni las conductas que espero de mis empleados, ni con los estándares de la comunidad. Muchos empleados de la Policía de Australia del Sur también me han comentado que encuentran detestable el video, y que no es consistente con sus valores».

Grant Stevens, comisionado de la Policía de Australia del Sur, en rueda de prensa

Por otra parte y como mencionamos arriba, algunas comunidades indígenas mostraron su repudio por las horribles acciones de Johncock. Major Sumner, un anciano de la comunidad aborigen de Ngarrindjeri, comentó que el delito cometido por el oficial de policía «no es un juego».

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«Nunca hemos cazado de esa manera, y hasta el día de hoy no lo hacemos así. Si ellos dicen que estaban cazando para comer, no irían a cazar una oveja de esa manera, ni cualquier tipo de ganado. Si quieres cazar por comida, debe ser hecho de la manera más humana posible y terminar con la vida del animal en ese mismo minuto, no es un juego divertido».

Major Sumner, anciano de la comunidad de Ngarrindjeri, a The Advertiser

El Mundo

Muy aborigen será, pero Waylon Johncock no puede escudarse en su origen para justificar la atrocidad que hizo con ese pobre wombat… da para pensar qué pasaría si él fuese la víctima.

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