Por Lucas Rodríguez
14 enero, 2022

Al sacar al buldog francés del coche, corrieron a darle agua. El cachorrito estaba casi desmayado, sufriendo por el calor y la deshidratación.

La mayoría de nosotros de seguro que da por hecho que los policías pasan la mayor parte de su tiempo persiguiendo delincuentes. Es una imagen en gran parte creada por las películas, las que nos han hecho creer que la parte ruda, peligrosa y glamorosa de ser parte de las fuerzas del orden, es lo que ocurre con mayor frecuencia. 

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Pero la realidad es bastante distinta. Durante la mayor parte de su tiempo, los policías deben lidiar con disturbios menores, así como con el efecto de la falta de atención que las personas ponen a algunas cosas cotidianas. 

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Así ocurrió en el balneario de Balneário Camboriú, en Santa Catarina, Brasil.

Los policías fueron llamados luego de que personas en una estacionamiento de un centro comercial, descubrieran que dentro de uno de los coches estacionados se estaba dando una situación de lo más peligrosa. En uno de los coches que habían sido aparcados a pleno sol, un perrito buldog francés dormía en el interior. Algunos de inmediato se preocuparon, intento revisar si al menos le habían dejado una rendija abierta para que entrara el aire. 

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Como no encontraron nada, se dieron cuenta que la vida del perrito corría grave peligro.

La única opción que quedaba era intervenir, pero los ciudadanos así como así no tenemos permiso para romper propiedad privada. Es por esto que en situaciones así, es necesario llamar a las autoridades. 

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Apenas estos llegaron a escena, decidieron que lo único que se podía hace era actuar. Tomando un fierro, rompieron la ventana del coche, pudiendo con ello entrar dentro. Al llegar donde el perrito descubrieron que estaba desmayado, por lo que se aprestaron a sacarlo con rapidez. 

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Una vez fuera, el cachorro despertó, sacando su lengua de inmediato. No había que ser un experto para notar que el pobre estaba gravemente deshidratado. Le intentaron dar agua desde una botella, consiguiendo que el cachorro tomara un poco de ella.

Viendo que recuperaba un poco el color, tuvieron la seguridad de que ya lo podrían transportar. Subiéndolo a uno de los coches de los policías lo llevaron con rapidez al centro veterinario más cercano que tenían. Allí lo dejaron en observación experta, mientras que los policías comenzaban el segundo proceso: llevar frente a la justicia a las personas que dejaron al perrito en una situación como esa. 

 

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