Por Moisés Valenzuela
20 noviembre, 2018

“Nunca he sentido este tipo de alegría con ninguna otra cosa que haya hecho en mi vida”, dijo una de las impulsoras del proyecto.

Cerca de 22 hectáreas fueron las que Pamela y Anil Malhotra compraron en el sur de India el 1991. La zona estaba golpeada por una deforestación intensa y no habían muchas esperanzas para recuperarla. Para muchos fue una compra sin sentido, pero no para ellos.

SAI Sanctuary

Casi sin rastros de vida silvestre, el desafío en era enorme. Requería mucho esfuerzo y tiempo que algo viviera nuevamente en esas áridas y descuidadas tierras. Para ser exactos, 26 años. 

Sí, 26 años de lenta recuperación: aunque por mucho tiempo el trabajo parecía no dar frutos, Pamela y Anil hoy tienen un hermoso santuario de 120 hectáreas llenas de frondosa vegetación.

SAI Sanctuary

“Siempre había sido nuestro sueño tener un santuario privado para la vida silvestre donde estuvieran protegidos. La gente pensó que estábamos locos, pero estuvo bien”, dijo Pamela a Great Big Story.

Junto con ello, la mujer cuenta que cuando llegaron el lugar era vacío y bastante desolador. Asegura que antes sólo escuchaba el sonido de sus propios pasos, pero ahora en el SAI Sanctuary, como lo bautizaron, pueden oírse los sonidos de la naturaleza en su máxima expresión.

SAI Sanctuary

Junto con la restaurada vegetación, muchas especies han llegado a vivir al lugar. Nutrias, leopardos, cobras, tigres y elefantes son algunos de los animales que ahora disfrutan de un refugio donde estar.

SAI Sanctuary

Cuando miran todo esto que han logrado, saben que su loca compra hecha hace más de 20 años tuvo sentido.

”Ambos sentimos una enorme cantidad de alegría cuando caminamos por el santuario. Nunca he sentido este tipo de alegría con ninguna otra cosa que haya hecho en mi vida”, concluyó Pamela.

SAI Sanctuary
SAI Sanctuary
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