Por Camila Londoño
6 abril, 2016

No tiene nada que ver con los daños que hacen en casa (como rasguñar muebles o morder cables).

Aunque suena absurdo, los adorables gatos podrían llegar a ser los culpables de los impulsivos ataques de ira que algunas personas sufren de vez en cuando. Todo está relacionado a una especie de parásito llamada toxoplasma gondii. Según los investigadores de la Universidad de Chicago, las personas infectadas con este parásito, (el cual ya se ha relacionado con otros problemas de salud mental), tienden a experimentar ataques de ira sin razón aparente.

From @nikon.neko.official: "Look at my earsI'm not a reindeer" #catsofinstagram

A photo posted by Cats of Instagram (@cats_of_instagram) on

¿Y qué tienen que ver los gatos en todo esto?

Estos animales son transmisores de la toxoplasma gondii. Los principales afectados son los ratones, quienes al ser infectados por el parásito, cambien su comportamiento y de esta forma, los gatos los atrapan fácilmente.

A simple vista, esto no tendría porque afectarnos, pero resulta que nuestros adorables compañeros felinos no clasifican. A ellos no les importa si nosotros también nos contaminamos con la toxoplasma gondii, lo que desemboca en una enfermedad conocida como toxoplasmosis (muy dañina para embarazadas y personas con un sistema inmune débil).

From @nyagomidokoro: "Mom! Is that my treats!?" #catsofinstagram

A photo posted by Cats of Instagram (@cats_of_instagram) on

Según la investigación, un tercio de los seres humanos hemos entrado en contacto con dicho parásito.

¿Cómo? A través de las células depositadas en las heces de los gatos. Pero, tranquilos, ellos no son los únicos culpables. El parásito también puede llegar a nosotros a través de carnes mal cocinadas, agua no potable e incluso vegetales. 

From @rukasthecat: "it's kit-teaaaaa time!" #catsofinstagram

A photo posted by Cats of Instagram (@cats_of_instagram) on

¿Pero cómo se relaciona la toxoplasmosis con los ataques de ira?

Como parte de un estudio sobre la agresión, el Dr. Emil Coccaro, estudió a 358 adultos con posible trastorno explosivo intermitente (TEI) y anticuerpos del parásito en la sangre. El resultado: 110 personas tenían el trastorno TEI y 138 tenían desórdenes psiquiátricos.

De todos los estudiados sólo el 9% de las personas estaban infectados con el parásito; muy pocos. Sin embargo, el número aumentó al 22% cuando descubrieron que las personas con el TEI también estaban infectadas. A pesar de la estrecha relación, no se encontró una asociación directa entre la infección y la agresión; un dato fundamental para aquellos que pensaban deshacerse de sus gatos.

“Correlación no es causalidad y esto definitivamente NO es una señal para que las personas se deshagan de sus gatos”.

Dr. Royce Lee– Coautor de la investigación.

From @clarkandtohbi: "I'm a sleepy kitty! " #catsofinstagram

A photo posted by Cats of Instagram (@cats_of_instagram) on

Las señales que han encontrado necesitan mayor investigación y muy pronto, dicen los investigadores, tendrán respuestas más claras. Mientras tanto, disfrutemos de nuestros gatos sin miedo. 

Puede interesarte