Por Romina Bevilacqua
5 Enero, 2015

El verano parece ser la mejor temporada para tu piel. Sin embargo, bajo esa capa bien bronceada, la verdad es que el sol está haciendo estragos con tus células. “Cuando dejas la lechuga expuesta al sol por mucho tiempo, se marchita y se pone café porque la luz del sol causa que se oxide y se dañe. Algo similar ocurre con tu piel cuando la expones al sol”, comenta Elizabeth Johnson, Doctorada, quien investiga el rol de los antioxidantes en la Universidad Tufts. En la piel, este mismo daño se manifiesta a corto plazo como una quemadura y a largo plazo aparece como cáncer.

Si bien el bloqueador solar ayuda a prevenir que esta luz penetre tu piel, ¿Qué puede ayudarnos una vez que los radicales libres han tomado el control de la situación? El héroe al que puedes recurrir puede estar en tu plato y se presenta como un antioxidante, tales como la vitamina C, E y los betacarotenos. Estos componentes bloquean los radicales libres impidiéndoles causar más daño. “Los antioxidantes flotan a través de tu sangre y acumulan tejidos, incluyendo la piel”, nos cuenta. Esto significa que cuando el sol daña tus células, los antioxidantes ya están preparados para hacerle frente a este daño.

Además, los fitoquímicos, un grupo de nutrientes que incluye antioxidantes, podría aumentar los sistemas naturales de protección que tiene tu cuerpo contra el daño que pudiese producir cáncer, añade Karen Collins, nutricionista certificada y Consejera de Nutrición en el Instituto de Investigación del Cáncer. De hecho, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Tel Aviv en 2010 se descubrió que aquellos participantes que tenían una dieta rica en antioxidantes y ácidos grasos omega 3 (como la que se puede encontrar en las regiones mediterráneas) tienen menos probabilidades de sufrir de cáncer.

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Entonces ¿Cuál sería una de las mejores comidas a la hora de protegernos? Los tomates. Un nuevo estudio británico descubrió que las personas que consumían durante dos semanas ¼ de taza de pasta de tomates, la cual entrega grandes cantidades de un nutriente llamado licopeno, sufrían de un menor daño causado por la oxidación. Un estudio de 2012 también descubrió que aquellas mujeres que consumían grandes cantidades de tomates tenían un 33% más de protección contra los rayos UV que quienes no lo consumían.

Debido a que los nutrientes tienen diferentes funciones e interacciones es importante comer todos los colores del arcoíris. “Muchos fitoquímicos se manifiestan en los pigmentos, por lo que comer frutas y verduras de todos los colores garantiza que estarás consumiendo una mayor variedad de nutrientes y fortaleciendo tu piel”, comenta Johnson.

Los mejores protectores de la piel incluyen verduras de color verde oscuro, zanahorias ricas en betacarotenos y melones, así como también frutos rojos, cítricos llenos de polifenol e incluso chocolate amargo. Evita los suplementos y prefiere las comidas integrales. La mayoría de los fitoquímicos son bioactivos, lo que significa que son más efectivos cuando se consumen desde un alimento. Además, las altas dosis de los suplementos pueden ser dañinas para tu salud.

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El efecto de protección no es algo inmediato, añade Collins. De hecho, la mayoría de los estudios que argumentan que la nutrición puede ayudar a prevenir el cáncer de piel no logran ver los resultados hasta después de al menos 8 semanas en las cuales los participantes han estado consumiendo estos alimentos, añade.

Aun más importante, no existe mejor protección ante el cáncer de piel que limitar la exposición que tienes a los rayos UV. Y si bien una dieta rica en nutrientes puede ayudar a fortalecer tus células, aplicarte bloqueador solar le dará a tu piel más oportunidades de mantenerse saludable –ya que estos alimentos no reemplazan al bloqueador solar–.

Visto en: Outside Online