Por Romina Bevilacqua
20 marzo, 2015

Incluso la ciencia está de acuerdo con que el ayuno es bueno para tu salud. 

Todos hemos escuchado alguna vez que el ayuno es bueno para tu cuerpo. Algunos lo promueven para bajar de peso, otros para limpiar el organismo e incluso hay quienes lo utilizan como manda religiosa. Sea cual sea la razón por la que hayas escuchado que el ayuno es bueno, al parecer la ciencia concuerda con esto. 

Investigadores de la Universidad de Florida realizaron un estudio de tres años en el que 24 participantes practicaron el ayuno, con una comida pequeña en la tarde, y con comidas de festín los otros días por periodos de tres semanas a la vez. Ellos descubrieron que esta rutina causó que el gen relacionado al anti envejecimiento en nuestras células aumente, lo cual puede conllevar a una mayor longevidad. Pero aún hay más, ya que los resultados también demostraron que el ayuno intermitente de los participantes causó la disminución de los niveles de insulina de los pacientes, por lo que podría ayudar a los diabéticos.

large-29

La investigación podría servir para informar sobre nuevos enfoques de la dieta y la nutrición, pero lo cierto es que los ayunos religiosos han sido una tradición alrededor del mundo por miles de años. El budismo, el cristianismo, el hinduismo, el islam, el jainismo, el judaísmo y el taoísmo son todas religiones que advocan algún tipo de ayuno, que va desde desde periodos cortos o algunos días hasta en algunos casos por un mes entero. Alrededor del año 600, la cuaresma involucraba seis semanas de ayuno por seis días a la semana y los católicos de la actualidad pueden optar por abstenerse de los medios sociales o de los cigarrillos entre el Miércoles de Cenizas y la Pascua. Sin embargo, a luz de esta nueva investigación, los adherentes que están inclinados a saltarse los ayunos tal vez revalúen su modo de pensar. “Parte de la razón por la que realizamos el estudio en primer lugar fue para encontrar por qué en ciertas prácticas religiosas se considera que el ayuno es bueno”, comentó Douglas Bennion, coautor del estudio, Magíster y candidato de doctorado en UFL.

¿Cuántos años de vida podría añadir la práctica religiosa de tradiciones de ayuno o una alternativa secular? Todavía no está completamente claro. Investigaciones previas realizadas con ratones y monos demuestran que reducir el consumo calórico puede mejorar la salud y el largo de vida en un 25%. Pero como lo explicó Bennion, ayunar al ocasionalmente saltarse comidas se está volviendo más popular porque nadie quiere estar limitado a una dieta restringida por toda la vida. En lugar de ello, las personas pueden ayunar por periodos cortos, obteniendo muchos de los mismos beneficios.

Los autores también querían descubrir si ayunar puede fortalecer los procesos naturales de prevención del cuerpo que nos protegen en contra enfermedades futuras. “Nuestras células son unas increíbles pequeñas máquinas que vienen con la habilidad incorporada para detectar el daño y repararse a ellas mismas”, comentó Bennion. “Pero para repararse a sí mismas, también tienen que prepararse para establecer medidas defensivas futuras contra enfermedades como el cáncer, la diabetes o la obesidad. Así que si nuestras células detectan estrés o daño, estas configuran un proceso para protegerse para el futuro”.

AYUNO

Cuando el cuerpo está bajo coacción por haber consumido pocos alimentos por gran parte de días por ejemplo, los bajos niveles del estrés oxidativo –que es la inhabilidad de las células para desintoxicar el oxígeno con la rapidez necesaria– pueden gatillar la formación de vías de protección. Asimismo, si el cuerpo está expuesto a un estrés periódico, este aprenderá a construir una mejor respuesta a ello. En otras palabras, ayunar estresa a las células sólo lo suficiente para hacer que estas se preparen mejor para lidiar con ese estrés.

Pero la mayoría de las personas que están realizando un ayuno contemporáneo y no religioso están esperando perder unos cuantos kilos de más, en lugar de mejorar la condición de sus células. Los investigadores querían mantener los beneficios de perder peso y de longevidad separados, así que se les pidió a los participantes que comieran extra en los días de descanso para mantener su peso balanceado. “Estudios del ayuno del Ramadán muestran que la mayoría de sus practicantes no pierden peso a lo largo del mes de ayuno, porque comen un festín cada noche y nosotros queríamos ver si los beneficios de protección del ayuno se presentarían incluso sin la pérdida de peso”, explicó Bennion.

Lo que ocurrió fue que muchos de los participantes no podían comer sus comidas regulares del día de festín luego de solo haber consumido una comida pequeña el día previo, ya que sus cuerpos se estaban acostumbrando al nuevo hábito. Otro descubrimiento interesante del estudio fue que los suplementos antioxidantes evitaron que las células configuraran esta respuesta de longevidad. Cuando los participantes repitieron los ayunos de tres semanas con píldoras de vitaminas A y C, desaparecieron los beneficios que se habían observado en los periodos anteriores de ayuno. Esto resultó estar de acuerdo con los estudios que indican que inundar el sistema con suplementos antioxidantes puede contrarrestar los efectos del ayuno o del ejercicio.

Lo cual sugiere que tal vez los cristianos antiguos, los musulmanes, los hindúes, los judíos y los antecesores de casi cualquier otra religión todos habían dado en el clavo con sus tradiciones de ayuno, incluso si no conocían sobre el estrés oxidativo de los antioxidantes. Bennion piensa que este es sólo el principio de investigaciones que le entregan a una base científica a antiguos ritos religiosos. “La ciencia continuará mostrando que existen razones científicas sólidas detrás de muchas prácticas religiosas”, comentó.

Visto en: Take Part

Puede interesarte