Por Daniela Morano
8 noviembre, 2018

A alguien realmente no le gusta ir al veterinario, eso quedó claro.

Si alguien tiene de mascota a un perro que le guste y disfrute de ir al veterinario, entonces tiene en sus manos un ejemplar único. Al igual que las personas, los perros no son muy fanáticos de ir a hacerse chequeos. Incluso exageran más que algunos cuando deben ser revisados, pocos logran mantener la calma y mostrarse dignos ante semejante circunstancias.

Quien ciertamente no logró aquello fue este pug, quien en una visita rutinaria al veterinario, debió también ser sometido al intenso dolor de cortarse las uñas. Aunque antes de juzgarlo, hay que pensar que cuando niños a nadie le gustaba cortarse las uñas. Quizás es simplemente que uno piensa que debe doler, pero en la práctica no siente nada más que una leve incomodidad después.

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Pero volviendo al pug. Sostenido por un veterinario, mientras otra intentaba cortarle sus enormes garras, el pequeño perro no podía hacer más que chillar de dolor cada vez que el sonido del cortaúñas retumbaba en sus oídos.

Por más que intentaban sostenerlo, no hacía más que abrir con desesperación sus ojos y mirar con terror a la mujer frente a él.

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Claro, en una situación como esta no se puede hacer mucho más que reír y hacer lo posible por no pasar a llevar el resto de su pata.

Si bien algunos perros naturalmente afilan sus garras, hay razas que deben ser cuidadas con más atención.

Es probable que en el caso de este perro, anteriormente alguien le cortó mal alguna garra y sintió dolor. Sin embargo cuando esto se hace con cuidado no sienten ningún dolor.

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