Por Antonio Rosselot
24 marzo, 2020

El felino aprovechó la quietud de la noche santiaguina —ciudad que ahora está con toque de queda nocturno por el coronavirus— y salió a merodear por las comunas de Providencia y Ñuñoa. Se veía asustado y algo inquieto, pero siempre manteniendo esa belleza y gracilidad que caracteriza a su especie.

En estas épocas de coronavirus, pandemia y aislamiento, hemos visto cómo varios animales a lo largo del mundo están entrando a las ciudades para merodear y/o buscar algo de alimento, aprovechando que ahora la gente está en sus casas sin salir durante gran parte del día.

En algunos países fueron jabalíes, en otros fueron caballos salvajes y ovejas sin pastor, pero en este caso, el animal errante era nada más ni nada menos que un puma, que fue avistado caminando por calles de la comuna de Providencia (Santiago, Chile) en la madrugada de este martes.

La Tercera

El aviso fue dado al cuerpo de seguridad comunal de Providencia a eso de las 5 de la madrugada, cuando el conductor José Bilbao se lo encontró de sorpresa en la intersección de las avenidas Pocuro y Ricardo Lyon.

En entrevista con radio Cooperativa, Bilbao señaló haber pensado que era un perro apenas lo vio, pero una vez que le hizo seguimiento se dio cuenta de que era un puma. De acuerdo al conductor, el felino estaba «súper desorientado y asustado». A continuación les dejamos el registro de un canal local, donde publicaron imágenes del animal:

El puma se dio unas cuantas vueltas por el sector y luego tomó dirección sur, en camino a la comuna de Ñuñoa. A eso de las 6 de la mañana fue encontrado por Carabineros en una plaza aledaña, pero la inteligencia del puma primó: para evitar ser atacado, saltó un muro particular de unos 2 metros y se metió al recinto privado de una escuela, donde fue finalmente dormido y controlado después de un rato.

Sin duda es una rareza —y una belleza a la vez— ver a un animal tan exótico rondando por Santiago, pero en los últimos años ha sucedido más de una vez. Los pumas habitan —entre otros sectores— las zonas cordilleranas de Chile central, tanto en los Andes como en la Cordillera de la Costa, por lo que se les ha visto entrar por equivocación a algunos domicilios ubicados en las faldas de la montaña.

Pero claro, ahora que la presencia invasiva del ser humano se ha mitigado con el encierro, no podemos culpar a los animales salvajes por venir a darse una vuelta a nuestras casas y no al revés.

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