Por Daniela Morano
27 noviembre, 2018

Los cuatro pequeños estaban dentro de una caja sin su madre, esperando que alguien los ayudara.

A comienzos de este mes, una mujer se encontró en Seattle, Washington, con una caja llena de gatitos abandonados a un lado de la calle, sin su mamá. Desnutridos y con frío, los pequeños estaban cubiertos en mugre y desesperados por un poco de comida. La mujer tomó la caja y de inmediato contactó al refugio local, donde se comunicó con Ashley Morrison.

Ninguno estaba en buen estado y de no recibir ayuda inmediata, morirían. Morrison apartó al más débil de todos y lo puso es una incubadora donde pudiese abrigarse mientras le preparaban comida. “Dos de sus hermanos estaban en mi oficina y el más enfermo, a quien no quise dejar solo, estaba en una incubadora junto a otro de sus hermanos”, dijo Ashley a LoveMeow.

Ashley Morrison
Ashley Morrison

Los gatitos tenían tanta hambre que se lanzaron sobre sus bowls de comida y por primera vez en sus vidas sus pancitas estaban llenas. Ashley los desparasitó y dio antibióticos para curar sus infecciones y así poder encontrarles un hogar permanente.

Todos mejoraban menos el más pequeño, Licorice, quien debía ser alimentado con una jeringa cada tres horas y tomar mucho líquido para mantenerlo hidratado. No creían que fuese a sobrevivir pero Ashley no quería darse por vencida tan rápido.

Ashley Morrison
Ashley Morrison

“Sé que hicimos un avance, antes no podía ni seguir mi dedo con la vista. De ahí cuando le di de comer de nuevo en la mañana, quería salir a caminar. Caminó sobre mi escritorio e incluso intentó utilizar la caja de arena”.

Después de eso decidió llevarlo junto a sus hermanos a ver si eso lo alegraba más. Entre ellos se acicalaron y jugaron, haciendo sentir a Licorice en casa.

Ashley Morrison
Ashley Morrison
Ashley Morrison

Ashley continuó dándole de comer cada noche pues debía subir de peso con prontitud para mejorarse. Subió 100 gramos en una semana, “nada es más gratificante que verlo crecer sobre todo después de la semana anterior cuando no podía ni hacer contacto visual”.

Licorice ha progresado mucho desde el primer día que llegó al refugio y por ahora los cuatro continúan juntos allí, mejorándose para eventualmente irse con una familia.

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