Por Alejandro Basulto
2 abril, 2019

Más de 3 meses sin ver a su humano provocaron que el perro al reconocerlo en el aeropuerto, estallara de emoción y le demostrara todo su amor perruno.

Que el perro es el mejor amigo del hombre, no es solo una frase cliché o una para echársela en cara a los amantes de los gatos. Sino que es la expresión más literal y realista ante el amor que estos peludos amigos sienten por sus humanos.

Anthony Podolinsky y su pareja McKayla Crump se dieron cuenta de aquello y de qué manera. Pero antes de tener ese desenlace y demostración de amor perruno, tuvieron que pasar momentos difíciles.

McKayla Crump

La historia parte cuando Anthony y MacKayla juntos a su fiel perro Brady, deciden mudarse de Alaska a Oregon. El plan era que MacKayla junto con su hermano y el simpático Brady, llegaran antes y que Anthony 3 semanas después los alcanzara. Todo iba bien. Era un buen plan.

Pero las vueltas de la vida a veces son tan impredecibles como difíciles. El papá de Anthony se enfermó gravemente, obligándolo a él a quedarse más tiempo en Alaska lejos de su pareja y de su perruno hijo.

McKayla Crump

Para peor, el papá de Podolinsky posteriormente falleció, lo que conllevó que él tuviera que quedarse aún más tiempo allá para acompañar y ayudar a su madre con todo lo relacionado al luto.

Mientras, en Oregon, MacKayla extrañaba a su pareja y el pobre Brady no entendía por qué de tener dos humanos padres, ahora solo tiene a una. Extrañaba a su barbón amo, jugar con él, moverle la cola y langüetear su rostro como hacen todos los perros con quien aman mucho.

McKayla Crump

Llego el día antes de Navidad y nuestro perruno amigo no entendía por qué estaba en el aeropuerto. Seguramente miraba a MacKayla como preguntándole «¿es este un buen lugar para sacarme a pasear?», y claro que sí lo era. Ya que él no sabía que el barbón que estaba sentado cerca de él era nada menos que su papá humano, Anthony.

Su reacción puede definirse como un ataque de amor. Primero partió oliendo a Podolinsky para terminar abalanzándose sobre él, y llenarlo de langüetazos y otra formas de amor perruno, pero todo en un grado de intensidad que hasta conmovió a las demás personas del aeropuerto.

McKayla Crump

Y de esta linda escena hay registro audiovisual, gracias a MacKayla quien aguantó su propia emoción para darse el tiempo de grabar a su emocionada mascota compartiendo con su otro humano que venía de regreso.

Un final feliz.

Puede interesarte