Por Daniela Morano
4 abril, 2019

Topsy atacó a su entrenador que le lanzaba cigarrillos encendidos, pero su cansancio comenzó mucho antes. Le fallamos a los animales del pasado y seguimos fallándole a los de hoy, esta debería ser una lección.

Con frecuencia leemos y oímos sobre maltrato animal: Seres vivos abandonados, golpeados e ignorados por dueños que no se preocupan de ellos o humanos que sólo están preocupados de su propia entretención (por algo sigue existiendo la caza recreativa). Aunque somos conscientes de que eso no está bien, antiguamente la gente no, y eran capaces de hacer cosas mucho más horrendas a un animal. Para ellos, no eran seres vivos y no merecían el respeto que menos mal hoy como sociedad hemos ido aprendiendo que sí merecen.

Topsy era una elefante que llegó a Estados Unidos en 1875 importada de la India por el dueño de un circo, Adam Forepaugh. Topsy ya tenía ocho años en ese entonces pero Forepaugh hizo creer al público que era una bebé, haciéndola desfilar por calles principales como si fuese un juguete.

Poco tiempo después reveló la verdad: Topsy en realidad era mayor y se veía pequeña porque era un tipo de elefante asiático, los cuales no son tan grandes como los africanos que normalmente vemos en películas o fotos. Cuando comenzó a crecer, la gente dejó de interesarse en ella y perdió su lugar como principal atracción del circo.

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Pasó a ser un elefante más, haciendo trucos y “bailando” mientras su entrenador le gritaba.

Topsy comenzó a perder la paciencia y a veces golpeaba a otros elefantes con su trompa. Esta supuesta mala conducta llevó a que Forepaugh le golpeara con una estaca en la espalda, otorgándole el nombre popular de “cola torcida”.

Vale recordar que la vida en un circo para cualquier animal es terrible. Los mantenían encerrados en pequeñas jaulas, los golpeaban tanto entrenadores como el público. No tenían libertad de ningún tipo.

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Topsy un día se soltó y mató a dos entrenadores en Texas, y luego a otro en París, a quien aplastó. En 1902 mató a otro más, Josiah Blount, quien se acercó a saludarla y ella lo agarró y tiró al piso y lo aplastó.

Se cree que Blount solía lanzarle colillas de cigarro a Topsy pues encontraron marcas en la punta de su trompa y él solía fumar en los alrededores.

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La vendieron a un parque de diversiones en Luna Park, Coney Island. Allí ya no era elefante de circo haciendo bailes, sino que acarreaba material de construcción. Su entrenador, Frederick Ault, era la única persona en la que ella confiaba pero también quien la traicionó. La hirió cerca de un ojo y la llevó a una manifestación por el parque.

La hizo caminar con él mientras agitaba una horca sobre su cabeza. Topsy se detuvo, negándose a continuar con el maltrato. Un oficial se llevó a Frederick pero ella los siguió, rompió una puerta y se sentó en la entrada.

Frederick fue despedido del parque pero nadie quería cuidar a Topsy, así que no encontraron mejor opción que sacrificarla.

Anunciaron que Topsy moriría ahorcada, cosa vendieron como un espectáculo. La gente compraba entradas para ver la ejecución en vivo. Pero Thomas Edison tuvo otra idea.

Así es, eThomas Edison la ofreció al parque ejecutar a la elefante para desacreditar a Nikola Tesla y su sistema de corriente alterna, la cual utilizaría para demostrar sus peligros.

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El 4 de enero de 1903 fue ejecutada e incluso se grabó un terrible video del momento, el cual catapultó a Topsy como símbolo del maltrato animal hasta el día de hoy.

Aunque en su tiempo se relató su historia como si ella hubiese sido la culpable de su destino, la realidad es que cualquier animal que ha sido sometido a maltrato durante años eventualmente se rebela. Sufren igual que uno, y uno también pensaría en rebelarse si lo golpearan y obligaran a hacer cosas contra su voluntad.

Ojalá Topsy cree consciencia, y que su muerte no haya sido en vano.

 

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