Por Josefina Pizarro
12 junio, 2017

Y, por desgracia, no tenía nada que ver con ovnis.

Adoro los misterios, eso siempre lo he tenido claro, en especial aquellos que no tienen explicación lógica o que tras años de investigación siguen en el aire, enojando hasta a los más recatados científicos. Uno de ellos fue la misteriosa señal de 1977, que se le denominó “Wow!” luego de que un radiotelescopio recibió una señal de origen desconocido que duró exactamente 72 segundos. Esto tuvo a la comunidad científica por años viendo de qué se trataba, pero nada se logró. Hasta ahora.

Hoy, en destruyendo sueños de los amantes de los extraterrestres, presentamos la respuesta a uno de los mayores interrogantes de la ciencia y la astronomía: la señal “Wow!”.

Pero… ¿qué es exactamente esta misteriosa señal?

Dominio Público

Era un lindo día 15 de agosto de 1977, a las 11:15 de la noche, cuando el radiotelescopio “Big Ear” de Ohio recibió una señal de origen desconocido desde la constelación de Sagitario. Esta duró exactamente 72 segundos y fue 30 veces superior al ruido de fondo.

Nadie escuchó la señal. El Sistema ni siquiera logró grabarlo. Simplemente se registró por escrito y no fue hasta un par de días después cuando un joven profesor llamado Jerry Ehman, que estaba trabajando como voluntario, recibió la señal y escribió en el papel “Wow” denotando su sorpresa y emoción.

La secuencia fue: 6EQUJ5.

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Pasaron más de 40 años sin que se supiera qué significaba esta extraña señal. Obviamente salieron las teorías más locas de extraterrestres y cosas así.

Pero con el paso del tiempo el entusiasmo se enfrió y quedó en el olvido, como un misterio más de la vida.

Aquí puedes escucharla:

Luego de tanto tiempo, vino un hombre que resolvió, por fin, el enigma: su nombre es Antonio Paris y desde ya te adelanto que no era una señal extraterrestre.

En 2016 propuso, junto a Evan Davies, que la señal podría haber sido causada por un asteroide, el 266P/Christensen o el P/2008 Y2, que en ese momento se encontraba viajando por el sistema solar.

Según ambos hombres, estos dos asteroides tiene algo en común: la gran nube de hidrógeno a su alrededor. Ambos cuerpos celestes se descubrieron e n 2006, por lo que jamás se contemplaron para las investigaciones de la señal.

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Pero sucede que era completamente plausible que la señal fuera causa de estos dos asteroides.

Para demostrarlo, Paris dedicó los últimos meses del 2016 y los primero del 2017 a seguir al cometa 266p con un radiotelescopio y, efectivamente, las señales encontradas cuadran perfectamente con la señal de 1977.

De hecho, Paris examinó otros asteroides con nubes similares y, si no fuera el asteroide 266, pudo ser cualquier otro.

bigear.org

Y así se resuelve uno de los mayores misterios de la tierra. No sé, tal vez algunos esperaban algo un poco más sobrenatural, pero aún tenemos otros misterios sin resolver, ¿no lo crees?