Por Luis Aranguren
23 noviembre, 2021

El gobierno británico declaró que pueden sentir dolor y deben ser protegidos del sufrimiento. Cocinarlos vivos para obtener “más sabor” no será una opción.

A menudo creemos de forma ignorante que algunos seres vivos sienten menos o casi dolo, porque no los escuchamos gritar. Pero lo cierto, es que asegurar algo así es muy irresponsable si no se tiene a mano una investigación que lo certifique.

Esto solía pasar muy a menudo con las langostas y otros animales marinos, quienes en la actualidad son cocinados vivos para que “conserven su sabor”.

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Pero al menos en Reino Unido, esto no seguirá ocurriendo pues el gobierno británico reconoció a los crustáceos y cefalópodos como seres que sienten y pueden percibir el dolor. Esto tras analizar más de 300 estudios que aportan evidencias sobre pulpos, langostas y cangrejos, quienes poseen sistemas nerviosos complejos.

Es de este modo que ellos entran dentro de la Ley de Bienestar Animal del Reino Unido, siendo protegidos para evitar su sufrimiento al máximo.

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“La ciencia ahora es clara en que los decápodos y cefalópodos pueden sentir dolor, y por lo tanto, es necesario que estén cubiertos por esta legislación. El alcance de la Ley de Bienestar Animal se ha ampliado hoy para reconocer a las langostas, pulpos, cangrejos y otros crustáceos y cefalópodos como seres sintientes. (…) La medida se apega a los hallazgos de una revisión independiente de la London School of Economics and Political Science”.

–Lord Zac Goldsmith, Ministro de Bienestar Animal dijo en un comunicado–

Una vez que la iniciativa se convierta en ley, se establecerá un comité de expertos y evaluarán las decisiones gubernamentales que deberán acatar los pescadores y relacionados con este tipo de seres vivos. Lo importante es crear conciencia entre las personas y enseñar a tratar a las langostas, pulpos y cangrejos con respeto, pues tiempo atrás veterinarios habían pedido que las langostas no se hirvieran vivas.

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Es comprensible que no dejarán de comerlos, pero al menos, se deberían idear formas más “humanas” a la hora de su preparación. Compartimos con ellos un sistema nervioso complejo, así que podemos imaginar lo que pueden sentir al momento de ser cocidos o cortados sin respeto.

Esperemos que esta ley, basada en un estudio científico, sirva como base para que más países legislen a favor de estos seres vivos que merecen todo el respeto del mundo, al igual que cualquier mascota que tengamos en nuestras casas.

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