Por Daniela Morano
4 septiembre, 2019

Cuando vio a su rescatista estiró sus patas y las puso sobre su mano. Le quería agradecer.

Años atrás, el 2015,  Łukasz Muniowski y su esposa Natalia paseaban en bicicleta por un campo en Polonia cuando vieron la cabeza de un pequeño perro asomarse por una zanja a un lado del camino. “Mi esposa dijo ‘oh un perro’. Y nos detuvimos a ver”, dijo Muniowski a The Dodo. Sin embargo a penas de acercaron, el perro se escondió en una cañería, moviéndose de manera extraña.

“Corría como torpe. Su espalda encorvada, sus piernas traseras temblaban y no tocaban el suelo. No sé cómo describirlo porque jamás había visto algo así”.

Łukasz Muniowski
Łukasz Muniowski

Pero la pareja estaba determinada a ayudar a Bobby, como decidieron llamarlo. Dejaron sus bicicletas y siguieron el camino de la cañería para ver hacia donde se dirigía el perro. “En un lado estaba bloqueada por una enorme roca. Comenzamos a cavar por debajo de esta mientras Natalia ponía atención a que el perro no avanzara a otro lado. Bobby comenzó a gruñir, pero no era de miedo. Cuando por fin pude mover la roca y puse mis manos ahí… me olfateó y puso sus patas sobre mis manos”.

Muniowski se había ganado la confianza de Bobby y la tomó y sostuvo en brazo. La llevaron a su casa y luego a un veterinario para revisarla. Estaba muy delgada y sucia, pero su mayor preocupación eran sus patas traseras las que parecían estar rotas. De hecho, una de sus patas parecía “estar colgando de un hilo”.

Łukasz Muniowski
Łukasz Muniowski

El veterinario les dijo que es posible que alguien la atropelló o que hubiese quedado atrapada en una trampa. Las heridas se veían tan mal que tampoco se imaginaban que tipo de vida tenía antes.

“Nos sugirió sacrificarla, porque no tenía sentido hacerla sufrir si además no tenía un hogar. Decidimos adoptarla, sabíamos que la queríamos”.

El veterinario dijo temer las consecuencias de operarla así que la pareja la llevó a otro veterinario cerca de su casa, quien estuvo dispuesto a ayudarlos. Una de las patas traseras de Bobby debió ser amputada pero la otra puso salvarse.

Łukasz Muniowski

Sabían que no sería capaz de correr otra vez en su vida, pero “un día salimos con ella con una correa puesta y comenzó a correr. Estaba muy feliz”.

También se hizo muy amiga de Leon, el otro perro que la pareja había rescatado tiempo atrás. “Le encanta molestarlo. Leon es puro corazón, nada de mente. Hace lo que sea por ella, lo que significa que si a ella no le agrada una persona u otro perro, le avisa y él les ladra”.

Łukasz Muniowski
Łukasz Muniowski

Una vida muy distinta a la que tendría de haber sido dejada en esa cañería. O de haber sido sacrificada antes de hacer todo lo posible por salvarla.

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