Los vecinos están hartos de sus ladridos e incluso les han arrojado veneno y excrementos.

Muchas personas se preocupan de los animales abandonados y les dan todo lo que pueden para que estén bien. Es es el caso de la agrupación animalista Protección Animal San Miguel (Proani), que se preocuparon de rescatar animales de las calles de San Miguel, Chile, para salvar sus vidas.

Y como no tenían un lugar grande donde albergar a tantos perros, recurrieron a la municipalidad de la comuna para que los ayudaran. Allí les prestaron un terreno que estaba vacío y que sirvió para sacar de las calles a un montón de perros que pudieron encontrar luego una familia que los amara.

Pero ahora que tienen 32 mascotas bajo su cuidado que aún no han podido dar en adopción y lo peor de todo es que los desalojarán, ya que los vecinos no soportan los ladridos de los perros y la municipalidad ha recibido un montón de reclamos por el ruido que causan durante la madrugada y que no deja dormir a los vecinos.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

Si bien los animalistas intentaron mantener buenas relaciones con las personas informándoles de qué se trataba su trabajo e intentaron hacerlos partícipes del refugio, no lograron simpatizar con ellos y ahora se ven obligados a buscar otro lugar para llevar a los perros.

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En un momento existió la posibilidad de trasladarlos hacia una fábrica abandonada, pero había que pagar una deuda millonaria que mantenía el lugar… así que enseguida se desechó la posibilidad y el futuro de los perritos sigue incierto.

«Cabe destacar que nunca hemos tenido la intención de molestar o alterar el diario vivir de los vecinos. A lo mejor nos hubiese gustado que ellos se hubiesen hecho parte de esta noble misión, empatizando con nuestra situación, trabajo y hayan tenido la disposición para dialogar con nosotros», dijeron desde la organización.

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Pero en su lugar, los animalistas aseguran que desde el edificio de al lado les han tirado veneno a los perros y bolsas con orina y excrementos, así como también palos, piedras, frutas, etc. Y es por esa misma situación que les urge trasladar el refugio -que durante 13 años rescató y esterilizó a más de 1.800 animales- hacia otro lugar donde sus perros estén fuera de peligro.

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