Por Teresa Donoso
11 Enero, 2017

“Tuvieron una conexión instantánea, como si estuvieran destinados a estar juntos”.

Cuando Carla Reilly Moore y su esposo se enteraron de que un pequeño cordero bebé enfermo estaba siendo vendido por un granjero, no dudaron en contactarlo inmediatamente. Ambos dirigen un santuario para animales y en lo único que podían pensar era en salvar a ese pequeño animal. En su santuario ya viven varias animales que fueron salvados de la enfermedad, las calles y la crueldad humana y sentían que era su deber hacer lo mismo por este pequeño. 

What a happy lamb

Posted by Happy Tails Farm Sanctuary on Sunday, January 8, 2017

El caso de este cordero, a quien luego llamaron Charlie, era extremo. Tenía sólo dos días de vida, estaba muy enfermo, su madre había muerto y el granjero, viendo que no tenía ningún tipo de forma de “usarlo” no quería arriesgarse a cuidarlo y criarlo. Cuando los Moore se acercaron a él y le revelaron que tenían un santuario para animales el granjero se negó rotundamente a darles al cordero. Ellos creen que eso se debe a que usualmente los granjeros temen que esto los ponga en el ojo del huracán y le revele al público sus malas prácticas.

Happy Tails Farm Sanctuary
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Según The Dodo, esto no detuvo al matrimonio quienes volvieron a acercarse al granjero aunque haciéndose pasar por otras personas. Él accedió, ellos pagaron el precio acordado y finalmente Charlie se fue a casa con ellos.

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“Lo llamamos Charlie, el pequeño cordero. Él fue nuestro milagro de navidad”.

Y claro que lo fue, porque Charlie llegó en tan malas condiciones que los Moore no sabían si lograría sobrevivir.

“Llegó muy enfermo, con su cola y los testículos fajados de forma incorrecta y cubierto en diarrea”.

Charlie se sometió a una operación y lentamente comenzó a recuperarse, pero los Moore no eran los únicos que le prestaban atención: su gata, Dora, parecía haberse propuesto la misión de cuidar de Charlie y asegurarse de que el pequeño cordero recuperara su salud.

Dora fue abandonada cerca del hogar de los Moore cuando era apenas un bebé y de una u otra forma, es posible que ella entendiese la situación de Charlie. Así describen el día que Charlie volvió después de su cirugía:

Happy Tails Farm Sanctuary
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“Dora, nuestra gatita, corrió a su jaula y se quedó con él hasta que despertó y salió a jugar otra vez”.

Dora y Charlie son inseparables y comparten una peculiar amistad. Sus dueños creen que esto se debe a que tienen muchas cosas en común:

Happy Tails Farm Sanctuary
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“Ambos necesitaban ayuda, ambos fueron adoptados por nosotros, ambos se recuperaron y ahora ambos están viviendo su vida aquí en el santuario Happy Tails Farm. Tuvieron una conexión instantánea, como si estuvieran destinados a estar juntos”.

Sin duda es una bella historia que nos recuerda que la empatía debiese ser la directriz de nuestra vida: nunca hacerle a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros y vivir intentando ayudar, de cualquier forma posible, a todos los seres vivientes de este mundo.

Happy Tails Farm Sanctuary
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Si quieres ayudar a Charlie, Dora o cualquiera de los otros animales que viven en el santuario, no dudes en donar haciendo click aquí. Por otro lado, si en vez de dinero prefieres enviarles cosas que necesiten, puedes comprar algo desde su lista de deseos de Amazon, los animales de seguro te lo agradecerán.

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