Por Diego Aspillaga
5 diciembre, 2019

Historiadores japoneses encontraron nuevos registros del perro que se transformó en un símbolo de la fidelidad y amor de los animales con sus dueños. Y si con su película brotaban las lágrimas, el corazón se escapa del cuerpo con sus fotos reales.

Su triste y conmovedora historia es conocida en todo el mundo.

Cuentos, películas e incluso estatuas recuerdan al tierno perro que esperaba todos los días a su dueño en una estación de trenes sin saber que había muerto.

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Por 9 años, el can llegó a la misma hora a la misma estación a buscar a su humano y, al no encontrarlo, se iba sólo para volver al día siguiente. 

Y si bien el hermoso perro que interpretó a Hachiko en la recordada película “Siempre a tu lado”, con Richard Gere, ahora historiadores japoneses revelaron nuevas imágenes del perro más fiel y famosos del mundo y -con todo el respeto que merece el perro actor-, no se puede comparar con el original. 

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Hachiko era un perro de raza Akita que al poco de nacer en 1923 fue acogido por Hidesaburō Ueno, profesor de agricultura de la Universidad de Tokio, en Shibuya Japón. Formaban una pareja inseparable, recuerdan diversos portales.

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El maestro Ueno iba en tren a trabajar, y Hachiko, a la hora de su regreso,  salía siempre de casa para acercarse a la estación a esperar a su dueño y ser el primero en saludarle. Así hizo durante un año, hasta que un día el profesor no regresó. Había sufrido una hemorragia cerebral dando una conferencia. Ya nunca pudo volver a esa estación donde su fiel amigo le esperaba.

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Cada día, durante los siguientes nueve años, nueve meses y quince díasHachiko esperaba, apareciendo precisamente cuando el tren debía llegar a la estación para un reencuentro que no volvería a pasar.

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Uno de los estudiantes del profesor, Hirokichi Saito, quien era un gran conocer de la raza Akita, supo de la historia de la mascota cuando el jardinero del fallecido maestro se la contó. Pasaron siete años, y el que una vez fue pupilo de Ueno, publicó varios artículos sobre la notable lealtad del perro de la estación de Shibuya. Fue en 1932, que uno de sus artículos en Asahi Shimbun colocó al canino en el centro de atención nacional.

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Tras salir a la luz su historia, todas las reacciones de los viajeros y trabajadores del lugar, que antiguamente no habían sido muy amigables, se convirtieron en golosinas y comida para alimentar a la mascota durante su eterna espera.

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Hachiko era la sensación. Su fidelidad a la memoria de su maestro impresionó al pueblo de Japón como un espíritu de lealtad familiar que todos deberían esforzarse por lograr.

La legendaria fidelidad de Hachiko se convirtió en un símbolo nacional de lealtad para todas las personas y para la institución de los emperadores.

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Pero toda espera tiene un final, y la de Hachi llegó en 1935 a la edad de 11 años por una infección por filaria. Ahora descansa en el cementerio de Aoyama, Minato, Tokio, junto a su amado dueño y mejor amigo, el profesor Ueno.

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Su muerte caló tan hondo en la sociedad japonesa que cientos de personas se reunieron en su estatua para conmemorar el primer año de su partida.

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Este ha llegado a ser un símbolo tan importante que su pelaje actualmente se encuentra en exhibición permanente en el Museo Nacional de Ciencia en Ueno, Tokio.

Con estas bellas fotos, estatuas, varias películas y referencias populares que recuerdan su historia, es seguro decir que la historia y ejemplo de Hachi seguirán traspasándose por muchos años más.

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