Por Daniela Morano
5 diciembre, 2018

La madre ofrecía 4.000 dólares de recompensa. Cuando un vecino lo vio caminando sin rumbo por la calle, se contactó de inmediato con la familia.

Hay gente capaz de abandonar fácilmente a su perro, sin considerar lo mucho que puede sufrir en un refugio o, peor aún, en la calle. Hay personas aún más crueles, que sólo los ven como una manera de ganar dinero, y son capaces de robar perros de raza con la intención de venderlos. No piensan ni dos veces en el daño que le hacen a sus dueños, que deben sentir como que un miembro de la familia fue secuestrado.

En Geelong, Australia, un niño de 5 años llamado Noah, recibió el mejor regalo de cumpleaños: un cachorro. Siempre había querido uno, y nombró al perrito -un staffordshire terrier- Jacky Boy. Su mamá, Sharnee, estaba demasiado contenta con la reacción de su hijo, hasta que un día todo cambió.

Jacky Boy desapareció, alguien lo había robado.

Facebook Sharnee Pocock

“Estaba muy triste. Todas las noches cuando se acostaba me decía ‘me pregunto dónde estará Jacky Boy, me pregunto si tendrá frío’. Es muy inteligente y aunque tiene sólo 5 años, se daba cuenta”, le dijo Sharnee a Geelong Broadcasters.

La familia tiene cámaras de seguridad en la casa pero no fueron suficiente para identificar al ladrón. En un intento por recuperarlo, compartieron fotos de Jacky Boy en Facebook ofreciendo una recompensa de $4 mil dólares.

Facebook Sharnee Pocock

“No soy millonaria, no es como que tenga ese dinero de sobra. Pero no es sólo un perro para nosotros, es parte de la familia. Mi hijo lo ama, está muy alterado por su desaparición”, escribió.

Facebook Sharnee Pocock

Unos días después recibió un mensaje. “Parece que alguien lo robó de nuestro jardín y luego lo abandonó. Un hombre muy amable lo encontró en Elcho Road, y lo llevó a su casa una noche. Resulta que trabaja en un sitio de construcción donde también trabaja mi papá, así lo fuimos a buscar allí”.

Cuando Jacky Boy regresó a casa Noah no pudo contener su emoción. Lo perseguía y acariciaba mientras el perro movía su cola de lado a lado y saltaba, feliz de reunirse con su familia.

Menos mal Jacky Boy se salvó.

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