Por Luis Lizama
1 octubre, 2019

El bloque de hielo es de 1.580 kilómetros cuadrados, el más grande desde hace 50 años en desprenderse.

El territorio antártico contempla gran parte del planeta y es fundamental para la vida, el clima y todo lo existente en la tierra. Constantemente está desprendiendo grandes bloques de hielo, ya sea por el cambio climático o por diversas circunstancias, también de forma natural, como en esta ocasión.

Se ha desprendido uno de los iceberg  más grandes del último tiempo en la Antártica. Pesa miles de millones de toneladas y es de 1.580 kilómetros cuadrados. Será constantemente monitoreado por su gran tamaño, ya que podría ser peligroso para la navegación en el sector.

COPERNICUS DATA/SENTINEL

La superficie corresponde a la plataforma Amery, la tercera más grande de la Antártica. El último gran iceberg que liberó fue hace más de 50 años, cuando se desprendió uno de 9.000 km cuadrados.

Ahora ha soltado a «D28», como ha sido denominado.

Fotografía del año 2000, cuando ya se preveía su desprendimiento (NASA)

Amery (la superficie que contenía al iceberg) es fundamental para el drenaje en el este del continente. De allí las preocupaciones.

El iceberg, con forma de diente, logró desprenderse completamente el pasado 25 de septiembre, tras años de espera.

RICHARD COLEMAN/UTAS

Según informa BBC, Amery experimenta grandes derretimientos cada verano, pero todo está en equilibrio. Por tanto, el desprendimiento de «D28» es más bien por causas naturales, desestimando como causa al calentamiento global.

«Si bien hay mucho de lo que preocuparse en la Antártida, todavía no hay razón para la alarma para esta plataforma de hielo en especial».

Explicó Helen Fricker, de la Institución de Oceanografía Scripps, para BBC

Ahora, el desprendimiento de una pieza tan grande podría ocasionar cambios en la geometría de la plataforma Amery y esto a su vez en su comportamiento.

Según cifras de BBC, «D28» tendría 210 metros de grosor y unos 315.000 millones de toneladas de hielo. Las corrientes marinas y los vientos lo impulsarían hacia el oeste, tardando una buena cantidad de años en romperse y derretirse. 

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