Por Lucas Rodríguez
12 septiembre, 2019

El veneno de la serpiente terminó por ser demasiado para las venas de este pequeño perrito, pero él se mostró satisfecho. Proteger a su familia era más fuerte que cualquier dolor.

Es cierto que la mayor parte del tiempo que pasamos con nuestras mascotas, es jugando con ellas o dándoles cariño; básicamente, tratándolas como una especie de hijo regalón del que no somos capaces de alejarnos. Pero a veces debemos recordar que la relación entre los perros y nosotros (los gatos son un tema completamente distinto) nació desde una relación de mutuo beneficio. Los hambreados lobos que merodeaban los campos de nuestros ancestros se dieron cuenta que si se acercaban a ellos, ofreciendo su oído y olfato para prevenirlos de las amenazas que podrían aparecer o ayudándolos a cazar, recibían comida con mucha más frecuencia que si trataban de salir a buscar algo por su propia cuenta. 

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De eso ya ha pasado mucho tiempo, pero aun así, la presencia de perros en nuestras casas aun cumple la función de tener a un animal que nos guardará de los peligros que el mundo aun puede lanzar en nuestra dirección. Sean estos humanos desesperados y llevados por malos caminos, o los riesgos que la naturaleza aun contiene, tales como las serpientes venenosas.

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La historia del perrito al que rindieron homenaje en el Facebook de Love Dogs Club, es una que es tan admirable como trágica. Si juzgamos por su apariencia, no puede parecer más el tipo de perrito que no podríamos bajar de nuestras faldas. Pero detrás de esa cara feliz y pelo blanquito, se escondían los recuerdos de la especie que alguna vez fueron unos furiosos y dignos lobos.

@lovedogsclub1102

Esto debido a que cuando notó que una cobra intentaba entrar al hogar de su familia (uno donde había varios niños pequeños, cabe mencionar), él se alejó del lado de su familia y los cariños para salir a enfrentarla. Si un pequeño perrito contra una cobra no te suena a la lucha más justa, es porque no estás tomando en cuenta el valor de este pequeño can.

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Sin avisarle a nadie ni pensarlo dos veces, el perrito le hizo frente a la cobra. Cuando sus dueños se dieron cuenta de lo que ocurría en su patio, ya había ocurrido todo. La cobra yacía muerta sobre el piso y el perrito sonreía a su lado. Sus dueños no podían de la emoción: su mascota les había salvado la vida. Lo abrazaron y acariciaron hasta más no poder, momento en que notaron que el can no se veía del todo bien. 

Había sufrido varias mordeduras de la cobra, las que sin lugar a dudas habían estado cargadas de veneno. Sus dueños tuvieron que asumir lo peor: el veneno terminaría por cobrarle su vida. Pero su buen ánimo nunca decayó: el había cumplido con su misión, por lo que podía dejar este mundo con una sonrisa en su boca.

 

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