Por Camilo Morales
17 junio, 2022

Se trata de Sara Fulton, una mujer que creció en Alaska por lo que aprendió a como lidiar con animales salvajes. Con su ayuda, el animal pudo ser calmado y evitó que fuera golpeado por las demás personas del lugar.

Así como existe la fauna salvaje en los distintos parajes del mundo, ya sean desiertos, profundas junglas y selvas, o el extenso océano, las ciudades y los asentamientos humanos también tienen su propia fauna.

Y es que, es cierto, los seres humanos generalmente han ocupado zonas en las que antes vivían varias especies de animales, por lo que es normal que se generen situaciones curiosas dentro de esa misma convivencia.

Instagram @sarakalee

Un ejemplo de esto es lo que ocurrió hace unos días en un bar de Nueva York, en Estados Unidos, ciudad que se caracteriza por tener una gran población de ardillas y también de zarigüeyas.

Éstos animales generalmente son rechazados por los habitantes neoyorquinos, ya que siempre se les ha relacionado con la basura, los desperdicios y los desechos. Sin embargo, una mujer demostró que también son seres vivientes y que merecen respeto.

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Según información de NBC New York, se trata de Sara Fulton, quien descubrió que una zarigüeya se había infiltrado en un bar, causándo el pánico de los presentes que la querían golpear y echarla con agresividad del lugar.

Estaba afuera pasando el rato con mi amigo afuera del bar, la puerta estaba abierta y, de repente, vimos a esta criatura entrar corriendo, nos miramos y dijimos: ‘¿Era un perro? ¿Es eso una rata?. Eso era demasiado grande para ser una rata. Tiene que ser una zarigüeya“, contó.

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Como Sara creció en Alaska siempre estuvo acostumbrada a lidiar con animales salvajes, como por ejemplo osos negros. “Creo que fue algo instintivo, me acerqué a él y le dije: ‘Oye, sé que tienes miedo’“, dijo la heroína.

Protegiéndolo de las demás personas que estaban en el bar, Sara agarró al animal por el pescuezo y lo soltó tranquilamente afuera. Sara quedó como una heroína. Según la camarera, Rachel Besser, “todos le invitaron tantas rondas gratis que después se convirtió en una fiesta“.

Para mí, es solo un animal salvaje. Pero tengo que darme cuenta de que no estoy en Alaska, y eso no es algo que veas todos los días“, cerró Sara.

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