Por Lucas Rodríguez
2 julio, 2019

A veces un molesto incidente puede tornar en una oportunidad para conocer a un nuevo amigo.

La bicicleta pelea desde su invención el primer puesto en la lista de los mejores medios de transporte inventados por el ser humano. Piénsenlo: es rápida, simple, nos mantiene en forma y no cuesta dinero hacerla funcionar. Basta con un par de reparaciones y manutenciones al año para que nos sirva a lo largo de los meses, incluso si la usamos todos los días.

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El único punto en contra que tiene es tener que lidiar con los momentos pinchazos. Las ruedas de bicicleta son delgadas y vulnerables, por lo que son propensas a encontrarse con un vidrio o espina incrustada en sus costados. Pero a veces un accidente puede tornarse fácilmente en un gran momento, o sino pregúntenle a Eduardo Reis. 

Facebook: Eduardo Reis

Afectado por uno de aquellos proverbiales pinchazos, Eduardo se detuvo a un constado del camino junto a su equipo de ciclistas. Mientras parchaba cámaras y sacaba ruedas, notó que alguien se le acercaba. Era un pequeño cachorro.

Temeroso, no sabía si acercarse a este desconocido con ropa de lycra era una buena idea, pero era su única opción: el perrito había sido abandonado. 

Facebook: Eduardo Reis

Pero la historia rescatada por The Dodo tuvo un final feliz: Eduardo acogió al perrito. Desgraciadamente, su única opción era llevarlo con él en su bicicleta. Pero esto no fue un problema: el cachorro adoraba la velocidad. 

Posted by Eduardo Reis on Thursday, February 15, 2018

Eduardo se llevó al cachorro con él a su casa. Vivió con él durante un par de semanas mientras distribuía la información para buscarle un hogar.

Finalmente dio con los dueños definitivos: una familia de buen pasar, que le estaban buscando un amiguito a su pequeña hija. No se nos ocurre una mejor opción que un perro con afición a las bicicletas.

Facebook: Eduardo Reis

Y pensar que todo inició con un muy molesto pinchazo…

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