Perdió a su mamá y también las posibilidades de vivir en libertad.

En la región de Irkutsk, en el extremo oriente de Rusia, una familia adoptó a un oso pardo, que vagando, llegó hasta su puerta. El pequeño, estaba absolutamente solo e indefenso, y sacando conclusiones, lo más probable es que su madre haya sido capturada por los cazadores furtivos, que venden a estos majestuosos animales a China, donde les sacan la bilis con propósitos medicinales. 

Así, fue una real sorpresa para la familia Shcherbakov cuando un peluche con vida se presentó a su puerta hace cerca de un mes, y absolutamente conmovidos, decidieron ayudarlo. Lo nombraron Mishutka, le dieron un techo, cariño y la matriarca de la familia, le inventó una papilla de leche con avena.

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Una familia adorable, pero que de todas maneras tiene fecha de separación. El cazador local y biólogo Nikolai Tereshchenko, advirtió sobre los riesgos de mantener un animal salvaje, y en un comunicado a The Daily Mail explicó que: «En un ambiente de hogar estará a salvo mientras sea pequeño. Pero cuando crezca, basta con un solo golpe para matar, y no hará distinción entre un desconocido y la persona que se ha dedicado a cuidarlo y entregarle cariño por años. He sabido de mucho casos que han terminado en tragedia, por lo que no recomendaría domar una bestia salvaje».

El futuro de Mishutka requiere de una solución inmediata y las opciones no son muy alentadoras. En Rusia existen pocos santuarios animales que lo puedan acoger y prepararlo para la vida salvaje, por lo que es probable que el pequeño sea enviado a un circo o zoológico, donde tendrá que trabajar y vivir tras las rejas. 

La familia hace todo lo que está en sus manos para mantenerlo sano y conseguirle un buen hogar. Nuestro trabajo es compartir su historia, darla a conocer y así poder exigir lo mejor para su futuro y el de otros animales que pasan por lo mismo.

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