Por Constanza Suárez
29 octubre, 2018

El pit bull Max pasaba sus días triste y abandonado. Hasta que Kerry fue en su rescate junto a la policía. Sus antiguos dueños pagaron por su terrible acción.

Los vecinos, amigos y conocidos de Kerry Haney saben muy bien que es una enérgica voluntaria de la organización sin fines de lucro que se dedica a rescatar perros pit bull y american bull de la zona de Filadelfia, Don’t Bully Us Rescue. Además su incondicional amor por los animales en general y su largo historial de rescate es famoso en la ciudad.

Un día a finales de septiembre, mientras descansaba en su hogar, Kerry comenzó a recibir decenas de llamadas, mensajes de texto y múltiples notificaciones en su Facebook. Su comunidad intentaba contactarse con ella para alertarla sobre un perro que se encontraba en una terrible situación. Necesitaba ayuda de manera urgente.

El cachorro estaba amarrado a un árbol con una cadena sobre su cuello, muriendo de hambre, según contó la joven a The Dodo. “Su cabeza estaba cerrada con candado en una posición en la que no podía moverla ni un centímetro. No tenía comida, ni agua, y estaba sentado en sus propias heces y orina”, agregó.

Don’t Bully Us Rescue

Entonces, sin siquiera pensarlo, Kerry fue hasta la dirección que le enviaron -aun vistiendo su pijama- para ver si el perro efectivamente estaba en el lugar y luego ver si existía alguna posibilidad de hablar con la familia y así ayudar.

En el medio de la noche, Kerry salió visitar al perro, para asegurarse que estuviese bien, pero cuando llegó no lo encontró. Se comunicó con el Departamento de Policía de Woolwich Township para informarles sobre el animal, y descubrió que ya estaban al tanto de la situación y estaban haciendo todo lo posible para garantizar su bienestar.

“Fue un poco doloroso porque tuvimos que sentarnos en la oscuridad durante unos días, mientras que la policía hizo lo necesario para sacar al perro del dueño”, contó.

Don’t Bully Us Rescue

Durante esa semana, sacaron al pit bull -llamado Max- de su hogar y lo llevaron hasta el Refugio de Animales del Condado de Gloucester, donde lo cuidaron hasta una audiencia judicial. Su propietario fue declarado culpable, recibiendo una multa, y Max llegó oficialmente al refugio. Sin embargo, Don’t Bully Us se quedó con el animalito.

Como Kerry fue una parte importante del rescate inicial de Max, se decidió que ella sería quien lo cuidaría. Emocionada por ayudarlo a tener una segunda oportunidad en la vida, ella preparó su hogar para él y finalmente pudo darle la bienvenida. Si bien el refugio parecía pensar que el perro podría ser agresivo, Kerry Haney se ha dio cuenta de que Max es realmente un chico dulce y maravilloso que aún no sabe cómo ser un perro.

Don’t Bully Us Rescue

“Es un cachorro en el cuerpo de un niño grande. Claramente, nunca tuvo la oportunidad de jugar cuando era un bebé, así que tiene toda la energía y la alegría de una cría de 16 semanas. Todavía no tiene modales, pero estamos trabajando en ello”, dijo Kerry.

Es que el perro pasó tanto tiempo encadenado e incapaz de moverse o jugar, que nunca pudo disfrutar de la vida o aprender habilidades básicas. Pero en su nuevo hogar todos están haciendo un esfuerzo por enseñarle a Max y mostrarle lo lindo de la vida. Hasta ahora las cosas van bastante bien: su relación es positiva con los otros dos perros que viven en su casa y adora el contacto con humanos.

Don’t Bully Us Rescue

Ahora sus pasatiempos favoritos son jugar y estar sentado en el suelo o en el sofá. ¡Es un animal realmente feliz!

Es triste pensar que estaba atado a un árbol sin nadie, todo el día, todos los días. Ese fue su ayer pero su futuro está lleno de gente y amor. ¡Eso es una promesa!”, aseguró Kerry.

Don’t Bully Us Rescue

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