Por Augusto Catoia
11 enero, 2018

El pastor alemán se acuesta y llora cada vez que lo visita en el cementerio :(.

Hace más de 80 años, un perro japonés llamado Hachikō dio la gran prueba de que la típica frase “El perro es el mejor amigo del hombre” está muy equivocada. Y no porque fuera agresivo con su dueño ni nada por el estilo, sino todo lo contrario. Porque su amo, el profesor Eisaburō Ueno, falleció en 1925 y el animalito visitó su tumba todos los días hasta que él mismo murió en 1935. Su lealtad fue tanta, que su nombre se volvió mundialmente famoso.

Pero el amor de un perro hacia su amo es tan grande que trasciende toda época y frontera. Y en Chile hay un ejemplo de ello.

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No se sabe cómo se llama exactamente ni cuántos años tiene, pero un pastor alemán chileno fue apodado por todos como el “Hachiko de Andacollo” porque en esa localidad falleció su amo y allí es donde su perro sigue queriéndolo intensamente.

Ya han pasado casi dos años desde que el canino comenzó a visitar, día tras día, la tumba del gran compañero de su vida.

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Debido a su gran tamaño, muchos visitantes del cementerio se asustaron con las visitas del animal al recinto. Pero todos se dieron cuenta de que debía ser uno de los perros más amorosos que han visto, pues pudieron ver que siempre se acostaba frente a la tumba y lloraba desconsoladamente.

“Él sólo quiere estar cerca de su amo. Lo hacemos salir, pero vuelve siempre. Y las personas le ofrecen comida, pero él nunca quiere. Sólo bebe agua y come pan en poquísimas veces“, contó Héctor León, el administrador del cementerio de Andacollo.

Él está muy deprimido. Es la primera vez que veo a un perrito permanecer fielmente al lado de su dueño de esa forma”, agregó León.

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El recuerdo de su amo parece ser tan fuerte que, según la presidenta de la Agrupación de Fomento del Desarrollo, Tenencia y del Cuidado de Animales (Afodecad), Dinka Guajardo, “ellos recuerdan muy bien a sus amos. Este perrito no va a cambiar sus hábitos. Lo más probable que el esté hasta sus últimos días rondando el cementerio”, aseguró Guajardo.

Ahora, en vez de miedo por verlo pasar en el cementerio, muchos se movilizan por cuidarlo. Porque el “Hachiko de Andacollo” se merece eso y mucho más.

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