Por Daniela Morano
3 mayo, 2019

Ahora todas viven con familias que las aman.

Los gatos al igual que los perros cuidan a los de su especie. Tres meses atrás, Barb Gosselin, fundadora de Shuswap Paws Rescue, recibió una llamada desde un pequeño al norte de British Columbia, Canadá. Le pedían ayuda pues tres gatitos necesitaban urgente ser atendidos y de inmediato contactó a la mujer que estaba a cargo de ellos.

«Me dijo que su gata esterilizada, quien pasa mucho tiempo afuera, llegó con tres gatitos y los acostó en su cama», dijo Barb a Love Meow. «La mujer estaba en shock porque salió y no encontró a la mamá real y no tenía idea de dónde su gata había encontrado a las crías».

Shuswap Paws Rescue
Shuswap Paws Rescue

Sabía que su gata no tenía cómo darles leche ni podía cuidarlos siempre, así que Barb y Kelsey Mcknight, voluntaria del refugio, fueron a buscarlos. «Una vez que llegamos, descubrimos a los tres escondidos bajo la cama».

Los gatos parecían ser callejeros y bufaban a quien se les acercara.

«Estaban muy delgados y no habían comido hace un buen rato, así que creemos que su mamá era una gata callejera que lamentablemente murió», dijo Barb. «No querían ningún tipo de contacto humano, pero seguimos haciendo nuestro trabajo porque tenemos buenas intenciones a pesar de que estén asustados».

Shuswap Paws Rescue
Shuswap Paws Rescue
Shuswap Paws Rescue

En el coche, se dieron cuenta que una de las gatitas tenía problemas en sus ojos, y las otras dos heridas por el congelamiento. Todo era, finalmente, causa del miedo y el estrés por el que estaban pasando.

Barb las llevó a su casa unos días para ayudarlas a recuperarse y dos de ellas tomaron más confianza. Christine, otra voluntaria, los llevó a su casa para que fuesen acompañados por Loki, otra gata rescatada.

 

Varadero, la mas temerosa de todas, mostró más su personalidad con Loki y también aprendió que los humanos no son tan malos después de todo. «Cuando recién rescatamos a Varadero, estaba muy estresa y sus ojos temblaban, respiraba rápido, no confiaba en nadie. En un mes, confía en mí y no se escapa. Eso muestra el cambio que se puede lograr con amor en vez de miedo», dijo Christine.

Las tres fueron adoptadas el mes pasado. Gracias a una gata y su instinto materno, ahora viven con todas las comodidades, y no muriendo de frío en la calle.

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