Por Moisés Valenzuela
5 octubre, 2018

El pequeño cervatillo murió poco antes de su primer cumpleaños, pero recibió todo el cariño de sus cuidadores.

Al nacer, su madre no vio lo que esperaba: su hijo tenía la cara blanca, algunas manchas y unos sorprendentes ojos azules. Sintiendo quizás decepción, su reacción no fue la mejor: inmediatamente lo rechazó y comenzó a aplastarlo causándole lesiones. 

Afortunadamente, el pequeño nació en Deer Tracks Junction, un santuario en Michigan donde la protección de los animales es lo primero. Al darse cuenta de lo que sucedía con el recién nacido, no dudaron en intervenir y salvarlo.

Facebook / Deer Tracks Junction

Hilary Powell, dueña del recinto, fue la primera en acercarse y desde ese momento, todo fue distinto. La mujer no podía creer lo que veía: un hermoso cervatillo de distintos colores y con unos ojos privilegiados. Luego del rechazo de su madre, encontró el cariño de ella y los cuidadores que se enamoraron a primera vista de él.

Hilary se volvió la madre del particular ciervo. Todos los días le daba cuatro biberones y recibía de su parte cuidados especiales para mejorar su condición de salud, que desde su nacimiento fue compleja.

Facebook / Deer Tracks Junction

No tomó mucho tiempo para que Dragon, como decidieron llamarlo, se volviera la estrella del refugio. Su belleza era innegable y atrajo la mirada de visitantes nacionales e internacionales. 

En la naturaleza, Dragon casi no tenía oportunidad de sobrevivir. Su pelaje no le permitía camuflarse y tampoco tenía las condiciones físicas para enfrentar a sus depredadores. Por eso, la familia de Hilary decidió que lo cuidaría todo el tiempo que fuera necesario. 

Facebook / Deer Tracks Junction

Lamentablemente, pese a todos los esfuerzos que hicieron por él, Dragon se debilitó cada vez más y murió un poco antes de cumplir un año. A pesar de que la tristeza fue grande para todos en el santuario, estaban felices de haberle dado la mejor vida durante el tiempo que estuvo con ellos. 

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