Por Alejandro Basulto
10 enero, 2020

«El mejor esposo de todos», escribió Coco, la mujer, tal vez con algo de ironía y burla.

Cuidar a las mascotas requiere dedicación, harto tiempo para preocuparse de ellas, además de la responsabilidad de estar atentos para cuando cuando requiera algún cuidado o hasta cariño para sentirse mejor.

CoCo Salazar

Aún aunque se trate de animales domésticos más comunes y por lo tanto, más independientes y resistentes como los perros y gatos, la atención y los cuidados necesarios deben estar siempre ahí. Para cuando la mascota lo disponga.

CoCo Salazar

Y una de las necesidades más comunes de los animales domésticos, y en especiales de los amigos perrunos y gatunos, es el de bañarse y cortarse el pelo.  Porque sino, se ponen hediondos y pueden agarrar infecciones debido a los parásitos y demás microbios e insectos que pueden hacerse presentes en la suciedad.

Un trabajo que normalmente no conlleva tanto sacrificio cuando se le delega a un peluquero canino por ejemplo, en caso de los perritos. Gente que lleva años en el rubro, tiene los conocimientos, la práctica y por lo tanto, saber hacer frente a todo tipo de amigo perruno, incluyendo los más traviesos e inquietos.

CoCo Salazar

Eso mismo pensó Coco, cuando le pidió a su esposo, Rudy Salazar, que fuera a recoger a su tierno cachorro blanco, BooBear, a le peluquería canina donde lo había dejado previamente. Y él fue y lo hizo… pero no precisamente de la manera que en ella y todos esperarían. Ya que cuando Rudy llegó con el perrito en sus brazos, Coco notó que algo estaba diferente. Su corte de pelo había transformado su apariencia radicalmente, o, simplemente se trataba de otro cachorro. Sí, esto último era.

Rudy había agarrado al perro equivocado. Ya que cuando llegó a buscarlo, dijo que estaba ahí para Coco, y por cierta confusión, le dieron un perrito llamado Coco, en vez de su querido BooBear. Y claro, Rudy, no notó que tenía otro perro en sus brazos. Como dijo Coco, «He had one job» («él tenía solo un trabajo»). Finalmente, pudieron devolver el perro y llevarse el suyo, quedando este suceso solo como una anécdota divertida.

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