Por Camilo Morales
1 julio, 2021

“Supongo que es lo que hacen diferentes personas, algunas las entierran, otras tienen sus cenizas, yo tengo a Fifi en su caparazón”, contó Kimmy Walker-Harris, quien tuvo que desembolsar 553 dólares para embalsamar al animal.

Es común escuchar que los perros son el mejor amigo del hombre. Es por eso que, al momento en que una de nuestras mascotas fallece y pasa a mejor vida es un episodio difícil de vivir para cualquier persona.

Kimmy Walker-Harris, una mujer de 40 años del Reino Unido, siempre pensó que su perrita chihuahua de 13 años, llamada Fifi, era “el mejor perro que había tenido“, por lo que cuando murió fue un trauma para ella y sus días se llenaron de soledad.

Kimmy Walker-Harris

Según informó Metro UK, la mujer no soportaba no poder ver a su pequeña mascota todos los días, así es que tuvo la extraña idea de preservarla a través de taxidermia y embalsamarla para tener su cuerpo por siempre. Ahora Fifi está sentada en una silla del dormitorio de Kimmy, lugar que funciona como un altar.

La mujer tomó esta decisión porque, a pesar de haber enterrado a mascotas anteriormente de la forma tradicional, sintió que Fifi era tan especial que merecía otro tipo de homenaje.

Kimmy Walker-Harris

Fue así que, instantes después de que murió, la congeló para poder preservarla mientras llegaba el taxidermista que la embalsamaría. Luego de 8 semanas, Fifi había tomado su nueva forma. Estaba muerta pero parecía como si estuviera viva.

Mis padres pensaron que era un poco extraño, pero incineran a sus perros y tienen sus ánforas por toda la casa. Supongo que es lo que hacen diferentes personas, algunas las entierra, otras tienen sus cenizas, yo tengo a Fifi en su caparazón“, detalló la mujer.
Kimmy Walker-Harris

Pero Kimmy se autodefine como una mujer “loca“, por lo que no le complica si es que hay malos comentarios sobre lo que hizo. Incluso, se lo toma con humor. Según ella, “no dijeron nada al respecto (…) probablemente pensaron ‘ella está loca de todos modos‘”.

Kimmy Walker-Harris

Y es que poder embalsamarla tampoco era fácil. No solamente era extraño tener que tener al animal en un congelador, sino que además Kimmy tuvo que desembolsar la suma de 553 dólares para que rellenaran a Fifi.

A pesar de que crea que haberla embalsamado fue una buena decisión, también entiende que no es lo mismo a que esté viva. “Me gusta verla y acariciarla y me alegro de haberlo hecho y ella está aquí, pero no es lo mismo que tenerla”, cerró la mujer.

 

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