Por Daniela Morano
8 mayo, 2019

Algún cruel humano los había dejado en un canasto con apenas unas semanas de vida.

El pasado mes de enero, Christian Eiermann salió de paseo junto a su perro por un sitio anegado en Bali, Indonesia. Como de costumbre, se puso sus audífonos para escuchar su podcast de siempre mientras paseaba con su perro, pero ese día sus ladridos le llamaron la atención. No se puso los audífonos y pudo notar que su perro estaba inquieto.

Tiraba con fuerza de su correa hacia un lugar determinado, y decidió dejarlo. Lo siguió hasta que llegaron a un lugar pantanoso, desde donde escuchó a alguien llorar. A medida que se acercaban cada vez era más fuerte el ruido, hasta que llegaron al destino.

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Alguna cruel persona había dejado una canasta con cachorros recién nacidos abandonada.

Los cuatro pequeños estaban empapados y cubiertos de lodo, desesperados porque alguien les diera refugio. Christian no tenía idea de cómo llegaron ahí, pero al menos sabía que ahora podía ayudarlo gracias al instinto de su perro.

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Los tomó y los llevó a un hogar temporal donde una perrita pudo darles leche. «Los cachorros no habrían sobrevivido sin ella», le dijo al medio Newsflare. «Uno de ellos se rehusaba a tomar de un biberón, y recién tomó leche cuando tuvo a una perrita cerca».

Uno de ellos ya encontró una familia mientras que los otros tres se quedarán junto a Christian y su perro de 8 meses, donde juegan juntos y entran en confianza de a poco, para olvidar que alguna vez nadie los quiso.

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