Madre e hija no se separan por ningún motivo, y entre ambas se las arreglaban para superar el miedo y la soledad. Ahora por fin podrán estar tranquilas.

No todos los dueños tienen la misma paciencia con sus mascotas. Hay algunos que están dispuestos a jugar con ellos cada vez que quieran, a educarlos cuando hagan alguna travesura, a limpiar sus excrementos sin problema, etc. Pero también hay otros que se aburren fácilmente y prefieren deshacerse de la responsabilidad que implica una mascota.

Eso mismo le pasó a Shirley y Laverne, 2 perritas que perdieron el único hogar que habían conocido y estaban totalmente devastadas.

Sus dueños, agotados de ellas, decidieron arrojarlos a un vertedero donde otros crueles hombres abandonan a sus mascotas, y así, madre e hija se las tuvieron que ingeniar para sobrevivir.

Leslie Ysuhuaylas
Leslie Ysuhuaylas

Pero al menos se tenían la una a la otra para darse consuelo…

Por suerte una mujer que suele alimentar perros callejeros se dio cuenta de la triste situación de las perritas e intentó acercarse a ellas para ayudarlas, y aunque en un principio se espantaron y huyeron, tras días intentando ganar su confianza, la mujer lo logró.

Leslie Ysuhuaylas

Apenas ellas se le acercaron para recibir alimento, la mujer las tomó de sus viejos collares y las subió a su auto mientras luchaban por escapar, evidenciando su miedo.

«Trataron de escapar y estaban muy nerviosas por lo que estaba sucediendo», dijo a The Dodo Leslie Ysuhuaylas, una de las socorristas que ayudó a las perritas.

Feeling Fine Rescue
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Afortunadamente todo salió bien y ambas fueron trasladadas a un hogar de crianza en Texas y luego terminaron en Dallas. Sin embargo, días después una organización de rescate en el sur de Florida ofreció llevarlas a su recinto, donde estarían mucho mejor atendidas y podrían encontrar una familia más fácil.

Y aunque todos esos viajes fueron difíciles para las perritas, lograron superarlo.

Feeling Fine Rescue

«El traslado puede ser muy aterrador y confuso, porque obviamente no saben a dónde van», dijo Micaela Godin, una de las voluntarias de rescate. «Creo que definitivamente se reconfortaron la una con la otra en esos momentos, y están muy agradecidas de estar juntas y de contar con los demás».

Apenas llegaron a su nuevo hogar temporal no podían más de felicidad. Vieron el patio y se lanzaron de cabeza al pasto a jugar, probablemente recordando lo genial que se siente ser parte de una familia y tener una casa segura.

Pero no se quedarán allí mucho tiempo. Una familia decidió adoptar a ambas perras, así que de acuerdo a Micaela, «van a una casa increíble en donde las dos serán amadas, y estarán juntas por el resto de sus vidas … y nunca se preguntarán de dónde vendrá su próxima comida».

Feeling Fine Rescue

Ahora sin duda serán felices para siempre.

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