Por Lucas Rodríguez
4 diciembre, 2019

Puede que los pitbull tengan mala fama, pero en su interior a veces descansa un héroe.

Hay algunos perros que sin duda, se han hecho mala fama. Razas que sea por la manera en que nacen o la tendencia que tienen a generar difíciles temperamentos, tienden a salir más violentos o agresivos que los demás. Teniendo en cuenta también que suelen ser razas bastante grandes, mucha gente va a tender a asumir que si ve a una raza como un pitbull o un rottweiler en la calle, lo mejor que pueden hacer por sí mismos es cruzar a la otra acera.

Puede que lo hagan por su propia seguridad, pero cualquier experto en animales puede indicar que no se trata tanto de la raza del perro, como de la manera en que es criado. Un cachorro que siempre ha recibido amor y la necesaria disciplina bien aplicada de parte de su amo, no tiene razones para mostrarse violento hacia el resto de las personas. De hecho, es mucho más probable que alguna vez les haga un favor, o incluso, como aprendió una mujer de Suecia, salvarte la vida. 

Arjanit Mehana

Arjanit Mehana es un hombre que vivía en un departamento junto a su pitbull, llamado Simba. Arjanit se preocupa de todos los días sacar a pasear a su perro, darle cariño y criarlo de la manera correcta. Aun así, no todos sus vecinos están felices con el can. Una vecina en particular, una mujer ya mayor, asume que porque es un pitbull, es un perro que solo sabe de rabia y violencia.

Arjanit Mehana

Arjanit le ha tratado de hacer entender que no es así, pero la señora ya ha tomado su decisión. Prefiere no ver al perro y hacer todo lo posible porque los encargados del edificio lo fuercen a abandonarlo o llevarlo a un refugio. Esa era su relación, hasta la tarde en que todo cambió. 

Arjanit Mehana

Cuando volvían de uno de sus paseos, Arjanit y su perro pasaron frente a la puerta de su vecina, la que odiaba a Simba. El perro se detuvo: la puerta le llamó la atención de sobremanera. Arjanit supuso que después de tantos momentos en que la señora había mostrado su molestia con el perro, él había terminado por reciprocarle. 

Simba insistió con la puerta, llegando incluso a pararse en dos patas y rascarla con sus garras. Fue ahí cuando Arjanit aguzó su oído y escuchó una muy leve voz que venía del interior. Esa voz rogaba por ayuda.

Arjanit Mehana

La puerta estaba sin seguro, así que lograron entrar. En su interior estaba la dueña, incapaz de levantarse por haber sufrido una caída que le costó su pelvis. El primero en llegar a la escena fue Simba, quien se puso a su lado. La señora se apoyó en el perro y con su ayuda, volvió a levantarse.

Desde ese día en adelante, nunca más dudo de la buena voluntad de un perrito.

 

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