Por Alejandro Basulto
21 agosto, 2020

“En el momento en que la vi caminar así, pensé que era un mago o algo así”, declaró Dilara İlter.

Un día como cualquier otro, Dilara Ilter visitaba la casa de su madre en Turquía, cuando mirando por la ventana dio con una escena que le sorprendió como pocas veces algo lo había hecho antes. Ya que en la calle de abajo, vio a una mujer caminando, mientras que al mismo tiempo era rodeada y seguida por docenas de animales distintos. Habían gatos de distintos colores, diferentes perros mestizos y pájaros de diversas especies. Todos aparentemente entusiasmados y felices de pasear con esta humana.

@cocukkilidi / Twitter

Realmente parecía ser la encantadora de animales de algún cuento para niños. Como el Flautista de Hamelin, pero con la distinción, de que esta mujer no tenía un instrumento, ni la seguían solamente ratones. Debido a que en su desfile animal, podía verse una gran variedad de seres vivos. Lo que con justa razón impresionó a Dilara Ilter, quien quedó atónita luego del espectáculo que estaba viendo al frente suyo. Reacción que no nos debería extrañar, debido a que quién no estaría profundamente sorprendido al ver como una persona es seguida por 10, 20 o más animales de diferentes especies.

“En el momento en que la vi caminar así, pensé que era un mago o algo así (…) Mi mamá me dijo que cada dos días [la mujer] junta a los animales callejeros y los alimenta (…) La escena era tan poética (…) Me sorprendió lo hermoso que hacía por estos animales”

– dijo Dilara Ilter a The Dodo.

Tras preguntar, Dilara pudo saber que esta maravillosa escena no era producto de un acto de brujería, sino que de uno de amor. Esta persona todos los días alimenta a los animales, quienes en agradecimiento y tal vez pidiéndole más comida, la siguen para todas partes. De hecho, pasó un año y Dilara volvió a visitar a su madre, encontrándose nuevamente con esta mujer y sus peludos y plumíferos seguidores.

“Mi mamá la encontró y habló con ella, pero era demasiado tímida para hablar (…) Las calles están llenas de comida dejada para los animales. De hecho, es bastante común en Turquía. Todo el mundo ama a los animales callejeros aquí”

– contó Dilara.

Los desfiles de esta mujer amante de la fauna continuan hasta el día de hoy. Un trabajo exigente y que no tiene una paga en dinero, pero que sí es bien recompensado con las barrigas llenas y los rostros de felicidad de sus peludos y plumíferos amigos.

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