Por Leonardo Granadillo
19 marzo, 2020

«Estoy agradecida de haberlo encontrado en lugar de alguien que lo hubiera abandonado. Sabemos que la nariz fue empujada hacia su cráneo, lo que causó la mordida torcida, la nariz torcida, el cráneo deformado. Tenemos mucha suerte de que haya sobrevivido. Él es literalmente un milagro», señaló su madre humana.

Dicen que hay un lugar en el mundo para nosotros, que por ello no debemos conformarnos con cualquier cosa. Algunos lo llaman destino, otros lo atribuyen a la gracia divina, sea lo que sea, yo creo en ello y Moose es una prueba viviente. Se trata de un perro de ganando australiano que nació con serios problemas de salud: un cráneo deformado, problemas de mordida y nasales, pero con una voluntad de acero.

Encontró una madre inesperada. Jennifer Osborne de 26 años no es amiga de las tiendas de mascotas, sin embargo, en 2016 (cuando Moose tenía solo 6 meses) se acercó allí y decidió comprarlo para llevarlo a casa, le preocupaba que nadie lo fuera a querer por su aspecto poco habitual.

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«Estoy agradecida de haberlo encontrado en lugar de alguien que lo hubiera abandonado o menospreciado. Creemos que Moose nació de esta manera. Sabemos que la nariz de Moose fue empujada hacia su cráneo, lo que causó la mordida torcida, la nariz torcida, el cráneo deformado, el cerebro deformado y problemas en los ojos, probablemente cuando aún estaba en el útero», declaró Osborne según Metro UK .

Moose requiere mucho cuidado. Sufre continuas alergias que por su condición, hace que sus conductos lagrimales sobresalgan sobre su párpado. En 2018, comenzó a tener ataques de convulsión y ahora se ve en la obligación de tomar medicamentos para calmar un poco la situación. 

«Afectan el cuerpo y el cerebro y dejaron todo su cuerpo temblando y él haciendo espuma por la boca. En su peor momento, tenía tres en 30 horas. Ha estado tomando una dosis baja de fenobarbital que ha mantenido alejadas las convulsiones de gran mal desde que comenzó la medicación, pero continuó teniendo convulsiones focales (convulsiones parciales) de vez en cuando y pueden durar horas. Poco después de recibir a Moose, una resonancia magnética mostró que Moose no tenía frente ni senos nasales, le faltaban partes del cerebro, particularmente la parte que lo ayuda a oler, y un quiste en el cerebro donde está la deformidad», continuó diciendo su dueña a Metro UK.

Inclusive, hasta el frente del cerebro también está aplastado. Solamente su área frontal se salva, no obstante, de acuerdo a su neurólogo se espera que los ataques epilépticos empeoren aunque si se controlan se supone que no pongan en riesgo su vida.

Jennifer está dispuesta a soportar lo que sea con Moose, incluso toma la situación de forma positiva. Le creó un Instagram a su perro que hoy ya va cerca de 150.000 seguidores, donde lo viste de distintas formas y muestra lo feliz que es viviendo con él. 

«Él es increíble y una bendición para mi vida. Es el perro más feliz que he conocido y estoy agradecido de que sea mi perro. Le encanta jugar con sus juguetes, pero no entiende compartir juguetes con sus hermanos. Él cree que todos son para él. ¡Sabe que es un chico especial!. Con todo lo que le sucedió a Moose, tenemos mucha suerte de que haya sobrevivido. Él es literalmente un milagro», cerró su madre humana.

Da gusto que existan personas con un corazón tan grande y noble. Tal como hay quienes los descartan a la primera enfermedad o dificultad, están estas madres que hacen lo que sea por ellos. Larga vida para ti Moose, eres todo un luchador.

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