Por Ronit Rosenberg
9 octubre, 2018

Además, duerme abrazado de su peluche favorito. Es igual que un niño pequeño.

Valentín ha vivido con su familia en Argentina desde que era un cachorro, y con el pasar del tiempo se ha hecho un can muy apegado a sus humanos. Ahora ya tiene 13 años, una edad muy avanzada para un perrito, y ellos lo hacen sentir amado, cuidado y protegido todo el tiempo.

“Es un perro muy dulce y cariñoso. Le encanta estar alrededor de nosotros y recibir mimos de literalmente cualquier persona. Se sabe los horarios de todos los de la casa y se asegura de esperarnos a cada uno en la puerta para despedirnos y recibirnos”, narra Juli Alexakis, la mamá de Valentín, al sitio The Dodo.

Juli Alexakis

Cuando Valentin tenía alrededor de 8 años, su familia le compró nuevas mantas y se convirtieron en su máxima posesión. Inmediatamente las aprobó y no se separa de ellas por las noches o durante el día cuando hace frío. Así que, como una broma, sus humanos comenzaron a enrollarlo como un burrito.

Pero se dieron cuenta que la broma, se había convertido en una de las cosas favoritas de Valentin. Empezó a quedarse dormido envuelto como un bebé en su manta y ahora es parte de su infaltable rutina antes de dormir.

Juli Alexakis

Cada noche, los amos de Valentin lo arropan en su cama alrededor de sus mantas y el adorable perrito se queda en esa exacta posición hasta que despierta. Además, ahora último ha decidido irse a dormir junto a un peluche, al que abraza toda la noche.

Juli Alexakis

“Recientemente ha empezado a dormir con un peluche, un zorro de juguete que le regalamos hace dos años que le trajimos de regalo cuando viajamos a Estados Unidos y está obsesionado con él. Cuando despierta, lo lleva a jugar al jardín y se acuesta bajo el sol”

Si es que no lo arropan como le gusta, en la mitad de la noche aparece en la cama de alguno de sus humanos, buscando calor y comodidad.

Juli Alexakis

“A veces lo olvidamos, y en ese caso él sube las escalaras y se viene a nuestras habitaciones. Creo que la manta lo hace sentir seguro y protegido, como un abrazo, y cuando lo está arropado, viene con nosotros para sentirse cuidado”, dice Julis.

Esto es una posición para dormir muy particular de los bebés humanos recién nacidos. Está comprobado que duermen mucho mejor y más profundo cuando están arropados correctamente con una manta, ya que se sienten contenidos y protegidos como en los brazos de mamá.

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