Por Yael Mandler
7 octubre, 2015

Están cada vez más cerca de convertirse en uno de los medios de transporte más limpios

¿Quién dijo que el viento no podía con el fierro?

La clásica imagen de la nube de humo que salía de forma horizontal del tren en movimiento es hace años algo más parecido a la ficción. Las chimeneas ambulantes que eran antes estas máquinas, están cada vez más cerca de convertirse en uno de los medios de transporte más limpios. Y los Países Bajos quieren ser los que logren moverlas sólo en base a energías renovables.

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La red de ferrocarriles de Holanda empezó a hacer el cambio de combustibles fósiles a energía eólica a principios de este año. Ahora el 50% de los ferrocarriles eléctricos están basados en la energía del viento y las expectativas son que para 2018 los ferrocarriles funcionen exclusivamente de esta forma.

Un acuerdo firmado el 15 de mayo pasado, estipula que las compañías de trenes y los proveedores de energía deben funcionar con energía renovable para 2018. Estas medidas se toman en serio por parte de los holandeses, sobre todo después de que se demandara con éxito al propio gobierno por no apegarse a su compromiso de reducir las emisiones de gas. Hacer esta conversión a energías renovables, podría ayudar a cumplir ese objetivo.

Sin embargo, entre una de las dificultades que deben superar las compañías y proveedores es crear nuevas fuentes de energía, pues el contrato indica que la energía eólica que se use para los trenes no puede provenir de fuentes que ya existan. Con esto se las obliga a invertir en nueva tecnología para extraerla.

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