Por Jaime Gago
13 octubre, 2015

Un motivo para vigilar las emisiones de CO2

A menudo hablamos de los peligros que suponen las toneladas de plástico que contaminan los océanos cada año. Perjudican seriamente a la fauna marina. Pero ese no es el único peligro al que se exponen los animales que viven bajo el agua. Los residuos producidos por combustibles fósiles también les afectan.

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Casi un tercio de las emisiones de CO2 que llegan a la atmósfera acaban en el océano. Esto da lugar a un proceso llamado acidificación de los océanos. La composición química del agua cambia ligeramente y esto afecta a muchos animales marinos, entre ellos las ostras.

El aumento de CO2 en el agua afecta a los niveles de carbonato cálcico, mineral que necesitan las ostras para desarrollar un caparazón fuerte. Si no consiguen formarse en condiciones quedan a merced de los depredadores. En este video cuentan como la acidificación del océano afecta a las ostras, entre otras especies.

httpv://youtu.be/Cx5S3CeS2tQ

Generalmente cuando hablamos del problema que suponen las excesivas emisiones de CO2 nos olvidamos de que también afectan a los océanos. Las ostras son sólo una pequeña parte de la enorme cantidad de animales y plantas marinas que se ven afectadas. ¿La solución? Reducir las emisiones nocivas el máximo posible y apostar por energías renovables y que respeten el medio ambiente.

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