Por Luis Aranguren
13 enero, 2022

Aunque muchos eligen niños, esta pareja de veterinarios escogió a una tortuga para hacer de pajecito.

Si algo desean todas las parejas en sus bodas, es ser originales, hacer algo que los diferencie del resto y conservar en ellos y sus invitados un recuerdo especial de aquella ocasión. Al final, puede tratarse del mejor día de sus vidas y por eso está bien que hagan todo el esfuerzo.

En el caso de Ericka y Jay, decidieron cambiar los pajecitos tradicionales por una mascota, ambos son veterinario y querían demostrar su amor por los animales hasta el día en el que se declaraban el suyo.

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Fue así como escogieron a una tortuga de buen tamaño, para que fuera la encargada de portar y llevar los anillos hasta el altar donde esperaban ambos. El resultado final fue adorable y es que según ellos experimentaron el “camino más lento por el altar en la historia”.

Pero la historia detrás de esta elección es muy conmovedora también, y es que esta pareja se conoció hace 20 años mientras estudiaban tortugas salvajes.

La que escogieron, es su mascota y es una sulcata, llamada Tom Shelleck. Sí, a nosotros también nos sorprende que tenga un apellido. Lo cierto es que tuvieron que usar una técnica para llamar su atención, por suerte, siempre está hambriento y todo salió a la perfección.

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Todo el pasillo estuvo lleno de fresas, a lo que el descrito como “siempre hambriento” siguió la línea lentamente en el Jardín Botánico Tohono Chul, en Arizona, Estados Unidos.

Por otra parte, la pareja bromeó sobre ser el centro de atención. Muchos esperan que sea la novia quien se lleve todas las miradas pero en este caso fue la tortuga de 20 años de edad. “El día después de la boda, varias personas me enviaron mensajes de texto como ‘oye, ¿tienes alguna foto de Tom?'”, contándoles a otros bastante sorprendidos.

Aunque sabemos que las tortugas son algo lentas, el camino no fue tan largo como muchos imaginaban, solo tardó 3 minutos en entregar los anillos. Sin embargo, esto no quita lo maravilloso y sorprendente de hacer que una tortuga sea la que haga ese trabajo y lo mejor, que lo cumpla tan bien.

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Esta tortuga hambrienta logró llenar de risas una maravillosa unión, seguro esta pareja de veterinarios la cuidará igual de bien como siempre, además, estarán agradecidos con ella por ser quien llevara los anillos.

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