Por Camilo Morales
11 enero, 2021

La municipalidad de la ciudad de Valongo, en Portugal, ha aplicado un exitoso método en que capturan gatos, los esterilizan y los devuelven a sus lugares de origen. Ahora, tendrán hogares remodelados con mantas y pinturas decorativas.

Al parecer, ser un gato callejero en Valongo, Portugal, conlleva una vida un poco más cómoda que otros animales con esta situación. Y es que ahora los felinos de esa localidad podrán disfrutar de nuevos refugios hechos con lavadoras y secadoras abandonadas y refaccionadas para servir de casas. 

Según consigna Time Out, esta ciudad posee una gran colonia de gatos, quienes están bajo la supervisión de voluntarios que se encargan de alimentarlos y cuidarlos. Pero ese cuidado ahora está dando un paso más allá, porque fue idea de las mismas autoridades de la zona para reciclar viejos electrodomésticos y poder darles un nuevo uso y una segunda oportunidad.

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Lavadoras, secadoras, entre otros artículos del hogar fueron recolectados por los habitantes de Valongo, decorados con pinturas y remodelados con mantas en su interior, para entregarle comodidad a los gatos del lugar.

Sobre eso, el veterinario local Fernando Rodrigues, dijo que el proyecto “nació de esa idea, ya que las antiguas lavadoras o secadoras son un residuo doméstico que se puede reutilizar y es gratuito“. Además, aseguró que “los gatos ya tienen cuidadores que les dan de comer y así ellos también tendrán techo, si quieren refugiarse“.

Municipalidad de Valongo

Pero la convivencia de Valongo con los gatos callejeros es algo más profundo y elaborado. Rodrigues cuenta que la municipalidad este año “comenzó a esterilizar las colonias de gatos callejeros, habiendo esterilizado, vacunado y colocado microchips en más de 100 gatos y en 12 de las colonias“.

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De hecho, la Oficina Municipal de Medicina Veterinaria, según Time Out, tiene un método especial para controlar la población felina en la zona. Se trata de capturar gatos de una colonia, esterilizarlos, desparasitarlos y realizarles un corte en la oreja, para que así tengan una identificación.

Tras este proceso, los gatos son enviados nuevamente a su lugar de origen, que son sus colonias, en donde se ponen a cargo de un cuidador voluntario, quien los alimenta. Ahora, con los nuevos hogares a base de lavadoras y secadoras abandonadas este proceso quedará más completo para esas colonias. 

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