Y durante los 4 meses que estuvieron alejados, lo visitó cada día hasta que por fin encontró un nuevo hogar donde les permitieran vivir juntos. Cumplió su palabra

Adoptar a un perro y hacerlo parte de la familia es muy fácil. Ellos se dejan querer rápidamente y se nos hace imposible dejarlos de lado. Sin embargo, hay veces en que las cosas se complican y hay que tomar difíciles decisiones.

Bien sabe de ello Lewis Jiménez, un hombre que tuvo que llevar a Titus, su perrito pitbull de vuelta al refugio desde donde lo había adoptado hace 5 años en Austin, Texas.

Si bien la mayoría que entrega a los perros a los refugios jamás vuelve por ellos, este hombre hizo todo lo posible por llevar a Titus a casa, y durante los cuatro meses que se mantuvieron alejados, lo visitó cada día para que no sufriera ni lo olvidara.

Facebook @AustinAnimalCenter

Resulta que Lewis adoptó a Titus cuando tenía 2 años en el Austin Animal Center. Por ningún motivo tenía planeado adoptar a un pitbull, pero en cuanto vio a los voluntarios sacar a Titus al patio para pasear, se enamoró perdidamente de él y supo que ese era el perro que quería como compañero.

Y no se equivocó. Durante los siguientes 5 años ambos se volvieron inseparables.

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Pero el año pasado, surgió un terrible problema. Los dueños de la casa donde Lewis vivía le dijeron que no podía quedarse con el perro, de lo contrario, sería desalojado.

Desesperado intentando buscar un nuevo hogar, se vio obligado a regresar a Titus al refugio donde lo había adoptado, pues ellos eran los únicos que podrían cuidarlo mientras él hacía todo lo posible por poder estar juntos.

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Pero el personal del refugio no estaba seguro de la promesa de Lewis. «Escuchamos a los dueños decir esto todo el tiempo, que van a regresar, pero luego no lo hacen» aseguraron los voluntarios. Sin embargo, fueron testigos de lo mucho que le costó al hombre entregar a su mascota.

Y aunque dijo que sería temporal, a Titus le costó mucho entender y adaptarse al refugio.

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«El refugio es un lugar muy, muy estresante para los perros. Algunos perros lo manejan mejor que otros, pero Titus no era uno de ellos. Él estaba realmente estresado. Cuando lo sacabas de su perrera, estaba genial, súper juguetón y muy dulce. Pero en su perrera estaba malhumorado y muy triste» aseguraron desde el refugio.

Pero para evitar el mal rato, Lewis y su familia visitaron a Titus todos los días que pudieron… y siempre fue emotivo para todos los involucrados, en especial las despedidas en cada visita, donde todos terminaban llorando.

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Por suerte llegó el día para que Titus volviera a su hogar. Lewis y su familia pudieron mudarse a una nueva casa donde podían quedarse con el perro, e incluso tenía un gran patio para que él corriera y jugara libremente.

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Y ahora esperan no volver a separarse jamás. Aunque si tuviera que suceder, al menos ya tienen claro que en el refugio lo cuidarán como se merece hasta que puedan volver a reunirse.

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