Por Lucas Rodríguez
16 septiembre, 2019

No digamos que este can tienen el sentido del humor más refinado, pero sí es efectivo.

Todos los que se inclinan por los felinos en la eterna discusión de cuál es la mejor mascota, siempre tendrán un argumento a su favor en la personalidad más intelectual y misteriosa de los gatos. Puede que sean juguetones y divertidos, pero salvo contadas excepciones, los perros no son famosos por tener una personalidad distante y que nos hace preguntarnos qué puede estar pasando por sus cabezas. Es más bien el contrario: basta con mirarlos fijamente por un par de segundos para entender que si no quieren jugar, es porque tienen hambre. No hay muchas más opciones aparte de esa. 

Aun así, la falta de tacto de Thor, el perro de Alfredo y Joyce, de Brasil, sorprendió incluso a los que estamos acostumbrados al comportamiento de las mascotas de persuasión canina.

Caters

Como contó Bored Panda, la pareja se encuentra próxima a contraer matrimonio, algo por lo que están muy orgullosos y felices. Para plasmar esto, decidieron tomarse un par de fotografías juntos. Su plan era retratar el momento de dicha y felicidad por el que estaban pasando como pareja. Pero el plan de su perro era muy distinto al de ellos. 

Sin entender en lo absoluto que se trataba de fotografías que podrían formar parte del álbum de fotos de la pareja, Thor se dedicó a lanzarse frente a la lente y básicamente, arruinar todas las tomas que no lo tuvieran a él de único protagonista.

Caters

Como podemos ver en las dos anteriores, Thor no tiene problemas con figurar bien extendido de piernas y expuesto. Acá tenemos un buen ejemplo de un perro sin mayores preocupaciones en la vida. Pero lo que empezó como algo gracioso, terminó por tornarse grosero cuando Thor se puso en frente de la lenta para la que sería la toma definitiva. 

El problema es que no lo hizo solo: con él venían sus, como podemos decirlo de manera sutil… ‘compañeros de aventuras’.

Caters

El mayor problema de su broma está bastante claro. Como si fuera poco, el perro también situó su rostro entre el cuerpo de su dueño y la cámara. Ni siquiera se preocupó de ocultar su identidad: esos ojos que miran directamente hacia el registro no dicen otra cosa aparte de «sé lo que estoy haciendo». La verdad es que lo habíamos visto todo, pero nunca un perro sin noción de culpa. 

Esperamos que Thor respete el compromiso de sus dueños. No nos queremos ni imaginar de lo que es capaz el día que llegue la boda.

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