Por Fernanda Peña
12 Julio, 2017

Los primates tuvieron el control del parque por un día entero.

El descuido ocurrió un viernes en el zoológico Paignton, en Devon (Reino Unido). Tres gorilas macho adolescentes hallaron la manera de liberarse de su jaula y quedaron divagando en el corredor de acceso restringido. Kiondo y Kivu, de 15 años, iban detrás de N’Dowe, de 14. Cada ejemplar pesa entre 150 y 200 kilos.

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Como muchos adolescentes, estos gorilas eran conocidos por su alma rebelde, así que el personal del zoológico se vio en la obligación de abandonar los pasillos para dejarlos aislados y no exponer a los visitantes.

“Los expertos trataron de tranquilizar a los tres primates, pero no pudieron lanzarles los dardos a todos juntos o en lugares donde todos pudieran caer inconscientes; por lo que nadie del personal podía entrar en los pasillos”.

No pasó mucho tiempo hasta que supieron que entre los tres comenzaron a destruir las instalaciones del zoológico. Los jóvenes vándalos comenzaron a arrancar las tuberías de agua y desgarraron el cableado eléctrico. Seguro que parecía una típica escena de El Planeta de los Simios.

“La energía y el agua se apagaron para evitar que los animales resultaran heridos, ningún miembro del personal y ningún gorila resultó herido”.

Al caer la noche, la situación parecía incontrolable

“Eventualmente, el personal veterinario decidió detenerse por la noche para aliviar a los animales de cualquier estrés y permitirles descansar”.

 

A la mañana siguiente el equipo de veterinarios y gerentes del parque acudieron a la escena dispuestos a dominar la situación.

“Las cosas se resolvieron cuando dos de los gorilas pudieron ser lanzados con dardos y uno de ellos fue llevado a su jaula con ayuda de comida. La puerta pudo ser cerrada, separando a los gorilas del pasillo y volviendo todo a la normalidad”.

El zoológico de Paignton también es el hogar del primate Pertinax, de 35 años; pero se aclaró que él no estuvo involucrado en el escape.

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El parque aclaró que los gorilas permanecieron detrás de dos capas de seguridad en todo momento y que ninguno escapó a las zonas públicas, poniendo en riesgo a los visitantes.

La zona de primates estuvo cerrada toda la semana para reconstruir los daños ocasionados por estos adolescentes vándalos.

¡De película!